El rodaje de la película tuvo lugar en México y Estados Unidos. Para el director Alejandro González Iñárritu, fue un regreso a su tierra natal después de una larga ausencia. Las escenas de la película se filmaron en varias locaciones, incluidos desiertos, paisajes urbanos y sitios históricos como el Palacio de Chapultepec. El uso de estos lugares permite crear una atmósfera única que combina realidad y elementos oníricos. La película también incluye escenas surrealistas, como una montaña de cadáveres sobre la que se sienta el conquistador Hernán Cortés. La película representa no solo un regreso geográfico, sino también mental a México, donde el protagonista Silverio Gama experimenta una crisis de identidad y reflexiona sobre su vida.

Locaciones de rodaje:

Club

En la película

Escena donde Silverio Gama visita un club nocturno. Se sumerge por completo en la atmósfera de música y baile. Primero observa a los bailarines, disfrutando del ritmo y la energía del club. Luego comienza a moverse al compás, involucrándose gradualmente en el baile. Sus movimientos se vuelven cada vez más libres y expresivos, como si se liberara de sus preocupaciones y ansiedades. A medida que la música se intensifica, Silverio se entrega por completo al baile, perdiéndose en el ritmo y la atmósfera circundante.

En la realidad

Haz clic para abrir el mapa

La escena fue filmada en uno de los clubes vibrantes y atmosféricos de la Ciudad de México: El Palacio del Baile California. Los clubes nocturnos de México, especialmente en la Ciudad de México, son conocidos por su animada vida nocturna, rica cultura musical y decoraciones llamativas. Este lugar fue elegido para crear una escena donde el protagonista Silverio Gama experimenta un momento de liberación y autodescubrimiento a través del baile. La atmósfera del club permitió al director transmitir el estado emocional del personaje y sus intentos de encontrar una conexión con el pasado y el presente.

Castillo

En la película

Escena donde Silverio llega al castillo. Va allí para encontrarse con su amigo y encontrar inspiración para resolver sus conflictos internos. Durante el paseo, Silverio y su amigo discuten varios temas relacionados con la vida, la identidad y la búsqueda de significado. Silverio comparte sus pensamientos y dudas, esperando encontrar respuestas a las preguntas que lo atormentan. La atmósfera del castillo y la naturaleza circundante crean un entorno pacífico e inspirador que ayuda a Silverio a concentrarse en sus emociones y pensamientos.

En la realidad

Haz clic para abrir el mapa

La escena fue filmada en el Castillo de Chapultepec, Ciudad de México. Tiene una rica historia, habiendo sido residencia de gobernadores, emperadores y presidentes de México. El castillo fue iniciado en 1785 y se habitó en 1833, cuando se instaló allí la academia militar. El lugar fue elegido por su importancia histórica y cultural, así como por su atmósfera única. El castillo ofrece vistas magníficas de la ciudad, lo que pudo haberse utilizado para crear tomas simbólicas que resaltan la conexión del protagonista con el pasado y el presente.

Calle

En la película

Escena donde Silverio camina por una calle concurrida, perdido en sus pensamientos. No nota a los que lo rodean, completamente absorto en sus vivencias internas. De repente, sin razón aparente, las personas a su alrededor comienzan a caer. Primero son unas pocas, pero pronto se vuelven más y más. Los transeúntes caen al asfalto como si fueran derribados por fuerzas invisibles. La calle, que estaba llena de vida y movimiento, se convierte en una escena de caos y confusión. Silverio se queda en medio, sin entender lo que sucede. Mira a su alrededor, tratando de comprender lo que ocurre, pero su expresión facial sigue siendo de desconcierto y pérdida.

En la realidad

Haz clic para abrir el mapa

La escena fue filmada en el centro histórico de la Ciudad de México. La calle fue elegida por su atmósfera única y su importancia histórica. Los edificios antiguos y las calles anchas crean una sensación de recogimiento e intimidad, lo que podría haber intensificado el efecto surrealista de la escena donde todos los transeúntes caen.