



Cortauñas eléctrico
Hay una categoría de cosas de cuya existencia no tienes ni idea hasta que te topas con ellas por casualidad, y luego no entiendes cómo vivías antes. Como, por ejemplo, el bastoncillo de oídos inteligente con cámara (sí, existe, sí, es maravilloso, no, no habrá un texto aparte). Ahora el segundo: una máquina eléctrica para cortar uñas. Sinceramente, no sabía que existía algo así en la naturaleza. Resulta que sí, y resuelve un problema que ni siquiera había formulado como problema.
Funciona no como un cortaúñas, sino más bien como una mini amoladora muy delicada: no corta la uña de un solo golpe, sino que la muerde por el borde, suave, gradualmente, exactamente lo necesario. Suena aterrador, pero en realidad es todo lo contrario. Con los cortaúñas normales siempre existe el riesgo de cortar de más, pellizcar la piel o dejar un borde afilado que luego se engancha con todo. Aquí eso es físicamente imposible: la máquina retira microcapas una a una, ves en todo momento lo que ocurre y puedes parar cuando quieras. El resultado es un borde uniforme, redondeado y prácticamente pulido, como si las uñas no se hubieran cortado, sino limado con cuidado.
Un placer especial para quienes les cuesta cortarse las uñas: con la mano izquierda, en una postura incómoda, con el riesgo eterno de que la uña salga volando al otro extremo de la habitación. Aquí no vuela nada (lleva un depósito para el polvo), no hay que atrapar nada, no hay que apuntar. Simplemente pasas por el borde y escuchas el suave zumbido. No diré que sea algo imprescindible; los cortaúñas no se inventaron ayer y funcionan bien. Pero es exactamente el caso en que una pequeña molestia doméstica a la que te has acostumbrado toda la vida desaparece de repente. Y piensas: ¿así que se podía hacer esto?
#probado_en_mí_mismo
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