En la última ola sobre el bloqueo de Telegram, me di cuenta de que para los fundadores las prohibiciones no son motivo de pánico, sino de alegría. Sí, voy a exagerar un poco en este mensaje, pero creo que así se presentará mejor la idea general.

Empecemos por lo básico: el empresario busca estabilidad, gestiona procesos en un modelo existente y para él un cambio en la base es más estrés, del que es mejor deshacerse. El fundador de una startup trabaja en condiciones de incertidumbre; para él, aún no existe un modelo de negocio que haya mostrado buenos resultados. Cada etapa en la que factores externos rompen el sistema actual es una oportunidad. Y cuanto más fuertes sean estos cambios, mayor será la oportunidad. Esto funciona porque los negocios son gestionados por empresarios que no trabajan tan bien con los cambios, por lo que cuando ocurre algo global, muchos quiebran. En esta situación, el dolor y los problemas que resolvían para los consumidores ya no los resuelve nadie: es el momento perfecto para ofrecerles algo nuevo, ya que todos están buscando a quién darle su dinero para resolver el problema.

Es decir, si realmente eres un emprendedor de corazón, ahora es el momento en que posiblemente se anulen nuevamente blogs millonarios, lo que significa que millones de personas buscarán dónde pasar el rato. ¿No es una oportunidad para jóvenes autores y startups que apuntaban a atraer clientes desde Telegram?

P.D.: yo mismo aún no me he registrado en ningún lado ni he transferido nada, para mí el canal no es un negocio ni una startup.