«Trampa para conejos» es una película que quieres amar por sus intenciones, pero es imposible amarla por su ejecución

El director debutante Bryn Chainey demuestra potencial: sabe crear ambiente, trabajar con el espacio, usar efectos prácticos en lugar de gráficos por computadora baratos. Pero el largometraje requiere no solo sensibilidad visual, sino también habilidades en dramaturgia, de las que aquí carece catastróficamente.

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