Les cuento aquí sobre un interesante terror coreano que mezcla el folclore local con la tecnología moderna (literalmente, la maldición funciona a través del teléfono inteligente). Es brutal (los impresionables mejor no lo vean, porque en el primer episodio, en la escena del suicidio, pueden sentirse muy mal), dinámico y moderadamente espeluznante (¡cómo no iba a haber colegialas fantasma!). En fin, recomiendo a los fans del género que le echen un vistazo.