Preview image

En Okko ha finalizado la segunda temporada del popular proyecto sobre héroes de cuentos de hadas que cobran vida en nuestra realidad. ¿Benefició el traslado de los personajes a San Petersburgo?, ¿cómo resultó el aspecto visual de la serie en los nuev...

La segunda temporada de la serie desarrolla con éxito el universo folclórico, trasladando la acción de Moscú a San Petersburgo, lo que añade nuevos acentos visuales y argumentales. Este traslado era necesario para expandir la mitología, ya que la capital del norte se presenta ante el espectador como un centro mágico con sus propias criaturas, atraídas por Pedro I, lo que significa que los héroes se enfrentarán no solo a Baba Yagá y Gorynych.

Nuevo sheriff en la ciudad: reseña de la serie «Distrito Mágico»
Evgenia Smykova
Nuevo sheriff en la ciudad: reseña de la serie «Distrito Mágico»

«Distrito Mágico» se convirtió en el proyecto original más exitoso de Okko. Analicemos qué tiene de bueno la nueva serie sobre criaturas.

Abrir material

Traslado del Distrito Mágico a San Petersburgo

El equipo del OBSM de Moscú — Lyokha (Nikolái Naúmov), Gnomo (Iliá Sóbolev), Liebre (andréi Dobrovolski) y otros — llega a San Petersburgo para investigar la muerte de colegas locales, incluido el jefe del distrito (Aleksandr Rebiónok). El edificio del TASS en Moscú es reemplazado por un abandonado Palacio de la Cultura en el río Moika, y Koshchéi se instala en el centro Lajta — la «torre de Mordor». Este movimiento acentúa el contraste: el bullicio moscovita da paso a los callejones de San Petersburgo, las catacumbas del metro, la fábrica de trolls e incluso la época de Pushkin con diálogos rimados, lo que añade comicidad y color local.

Post image
Fotograma de la serie «Distrito Mágico»

Trama y personajes

La trama se centra en la búsqueda de Vasilisa, cuyo cuerpo ha sido tomado por Koshchéi, y en los enfrentamientos con nuevas criaturas: el perro parlante Palych (Antón Lapenko), Merlín (Víktor Bychkov), la Señora de la Montaña de Cobre (Anna Ukólova) y Danila el maestro (Kirill Mélejov). La expansión global de la mitología impresiona — desde un hongo de té terrorista hasta la maldición de Pushkin. Los personajes evolucionan: Lyokha sigue siendo un defensor de la verdad, pero la adaptación a San Petersburgo revela nuevas facetas en él. El protagonista recuerda que debe salvar a su sobrina solo cerca del final de la temporada. Mientras tanto, otras historias secundarias se desarrollan de manera más metódica. Así conocemos la historia de Koshchéi (Evgueni Tkachuk) y obtenemos sutiles referencias a la vida real de los actores a través de sus personajes (véase el chiste sobre el «joven actor principiante Nikita», que en la primera temporada interpretó al personaje de Filipp Yankovski).

Post image
Fotograma de la serie «Distrito Mágico»

La segunda temporada de «Distrito Mágico» profundiza en los personajes de cuento de hadas, añadiéndoles arcos personales y tragedia, mientras que los nuevos héroes se presentan como adaptaciones más astutas y absurdas del folclore. Koshchéi evoluciona de un avatar digital a la posesión física del cuerpo de Vasilisa, volviéndose más vulnerable y vengativo, y el Gnomo pierde la capacidad de maldecir, convirtiéndose en un hombre común con fracasos románticos. Los nuevos personajes, como Merlín o el Perro Palych, adquieren rasgos modernos, desde la astucia hasta un pasado traumático.

Visual y atmósfera

San Petersburgo deleita la vista: desde zonas industriales hasta la Casa de Singer con el salón «Flor de Malaquita». Se crea la sensación de una auténtica «Venecia del Norte» con un toque de cuento de hadas. El nuevo escenario realza la cinematografía: la ciudad no es un fondo, sino un cómplice de los eventos, llena de referencias a la historia y el folclore. No faltan los defectos: cierta uniformidad y chistes simplificados (a veces demasiado obvios) en comparación con la primera temporada no impactan tanto.

La segunda temporada de «Distrito Mágico» está repleta de chistes sobre la identidad petersburguesa, ridiculizando los estereotipos de los habitantes locales a través del prisma del absurdo fantástico. Los petersburgueses son retratados como refinados quejumbrosos, intelectuales con complejo de habitantes de la «Venecia del Norte» y eternos sufridores por el clima.

Post image
Fotograma de la serie «Distrito Mágico»

Las interpretaciones fantásticas convierten el folclore clásico en absurdo petersburgués: Pedro I aparece como un imán para criaturas europeas como Merlín y un creepy Carlson, que «vinieron a construir la ciudad, pero se quedaron atrapados en comunales con vistas al Neva»; una fábrica de trolls en el metro; y la maldición de Pushkin obliga a los héroes a rimar diálogos al estilo de «verdaderos petersburgueses: poetas sufrientes».

Post image
Fotograma de la serie «Distrito Mágico»

Pero lo más importante es que la segunda temporada de «Distrito Mágico» pierde parte del encanto navideño de la primera, donde la atmósfera invernal se sincronizaba perfectamente con la emisión de los episodios en diciembre. La acción de la primera temporada transcurría en invierno: Moscú nevada, paisajes helados y criaturas folclóricas en un entorno navideño creaban un ambiente acogedor y festivo. Los espectadores asociaban la serie con las noches de invierno, los regalos y las visualizaciones familiares, lo que la convirtió en un éxito de la temporada festiva. Este cambio rompe las expectativas: los espectadores que esperaban una continuación en la nieve reciben un misticismo veraniego, lo que debilita la inmersión y hace que la temporada sea menos «festiva».

Tono general de la serie

La segunda temporada de «Distrito Mágico» desplaza el tono del humor provocador y gamberro de la primera temporada hacia una narración más uniforme, tranquila y espectacular, con énfasis en la fantasía folclórica. Si el debut fue audaz e incómodo, con un gnomo malhablado y un espíritu rebelde, la continuación se vuelve más cautelosa, perdiendo parte de su osadía en favor de la expansión del mundo y los visuales.

La primera temporada destacaba por una mezcla de incomodidad y riesgo: el gnomo generaba humor a través de maldiciones, creando una sensación de singularidad y elitismo. En la segunda, lo convierten en un humano sin maldiciones, reemplazándolas con sinónimos, lo que hace que los chistes sean simples y menos mordaces. Por otro lado, la temporada gana en escala: los efectos especiales son más impactantes, la música con motivos rusos realza la atmósfera, e ideas como el hongo de té kaiju o la «maldición de Pushkin» con rimas añaden ingenio y extravagancia. El escenario petersburgués potencia lo fantástico, equilibrando el humor con la épica, aunque las líneas románticas a veces cansan.

¿Y el cuento se acabó...?

La segunda temporada de «Distrito Mágico» mantiene con confianza el nivel del original, expandiendo el universo folclórico en los decorados petersburgueses y ofreciendo al público una experiencia más espectacular, aunque menos provocadora. Los más atentos pueden encontrar referencias a otros proyectos, por ejemplo, a «Ciberaldea» o a 1703. Esta última le gustó más al autor.

Post image
Fotograma de la serie «Distrito Mágico»

Mientras esperamos si habrá una tercera temporada (todas las pistas apuntan a ello), los espectadores han tenido la oportunidad de conocer más de cerca a los personajes folclóricos gracias a la serie documental «Rusos populares. Toda la verdad sobre los cuentos», así como descubrir los secretos de la ciudad de los gnomos en el spin-off «Kaifsk».