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Rodney Ascher y «Corazón salvaje»

El hombre del sueño: cómo ver las películas de David Lynch
Fotograma de la película «Corazón salvaje»

Rodney Ascher es el principal post-post-meta-meta-estructuralista del cine de no ficción contemporáneo. Con su característica meticulosidad, él y varios de sus colegas diseccionan la película «Corazón salvaje», comparándola prácticamente fotograma a fotograma tanto con otras obras del propio David Lynch como con los clásicos de Hollywood y las tramas fundamentales de la cultura estadounidense. El proceso es dirigido por Alexandre O. Philippe, director de la aclamada «Lynch/Oz» de hace un par de años.

El punto de partida es «El mago de Oz», una obra que ha influido enormemente en la cultura. Ascher encuentra numerosas estructuras, motivos e imágenes recurrentes: los zapatos rojos de Dorothy («Corazón salvaje», «Twin Peaks»), el desplazamiento infinito entre mundos («Carretera perdida», «Twin Peaks», «Corazón salvaje», «Mulholland Drive»), las cortinas que ocultan al mago («Terciopelo azul», «Twin Peaks»). Es decir, las películas de David Lynch deben verse pensando constantemente, comparando, buscando referencias y citas involuntarias. Cuidado: si se excede con este enfoque, podría invocar accidentalmente el espíritu de Vladimir Propp.

Slavoj Žižek y «Carretera perdida»

El hombre del sueño: cómo ver las películas de David Lynch
Fotograma de la película «Carretera perdida»

La idea clave de «El arte de lo sublime ridículo» es que en las obras del director, algo absurdo e incluso cómico se convierte repentinamente en un reflejo del deseo, la fantasía y el inconsciente, produciendo un efecto de horror. Slavoj Žižek recurre a la terminología de la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan. Por ejemplo, un lugar central en la filmografía de Lynch lo ocupa la «escisión del sujeto» (le sujet fendu o spaltung): la división de la personalidad de los héroes, el doble, dos sujetos en un mismo cuerpo (Leland Palmer) o el cambio de cuerpo (Fred Madison).

Žižek considera las películas de Lynch como una demostración de la mecánica del deseo, el ciclo completo de su «vida»: cómo se construye, se rompe, se repite. En «Carretera perdida» encuentra la mayor concentración de los principios fundamentales del trabajo del director. Fred Madison experimenta impulsos malsanos de celos que lo llevan al crimen. Luego aparece un escenario fantástico de escape, el fracaso de la fantasía y el retorno de lo real. Žižek ve la filmografía de David Lynch desde la perspectiva del psicoanálisis, es decir, como un estudio de los procesos del inconsciente, dándoles forma a través del arte.

Stéphane Ghez y «Twin Peaks»

Stéphane Ghez desarrolla su interpretación en el documental «Bienvenidos a Lynchland». El director y sus interlocutores construyen un concepto basado en una teoría fundamental: David Lynch creó un mundo completo y autónomo que existe según sus propias leyes de la psique y los sueños, diferentes de la realidad. Por lo tanto, cada espectador, al interactuar con su obra, no solo se involucra en un tema o idea, sino que entra en un territorio construido por David Lynch.

La mejor ilustración de esta idea es «Twin Peaks»: un ritual envuelto en la apariencia de un detective; el valor no está en la solución (no la hay), sino en el estado mismo de estar en Twin Peaks, la ciudad del inconsciente colectivo, los miedos, los deseos y los sueños. Stéphane Ghez aboga por un enfoque en el que el espectador no es un intérprete, sino un participante; entra en «Lynchland» para experimentar los sentimientos más diversos, a veces extremadamente íntimos.

Dennis Lim y David Lynch

El hombre del sueño: cómo ver las películas de David Lynch
Fotograma de la película «Terciopelo azul»

Dennis Lim no ofrece su propia interpretación de la filmografía del director; por el contrario, enfatiza que Lynch es un artista que se resiste a la explicación. En contraposición a Rodney Ascher, Lim no considera posible descifrar las imágenes y símbolos creados por Lynch, ya que sus películas no son acertijos, sino experiencias. Sueños, dolor, música, interiores, terror, dobles: son formas de transmitir un estado de ánimo. Solo queda aceptarlo, relajarse y sentir.

La obra de Lynch, según este enfoque, actúa de manera afectiva. Su atmósfera onírica es otra forma de realidad, no una ecuación que se pueda resolver si se afila suficientemente el lápiz. En sintonía con esta idea, Dennis Lim desarrolla el concepto de «extrañeza inquietante» que impregna toda la filmografía del director. Pero incluso este concepto no explica el lenguaje cinematográfico, sino que más bien enfatiza la inestabilidad, la fluidez del mundo de David Lynch. En ese remolino hay que sumergirse sin pensar, confiando en la corriente.

David Lynch y el gran pez

Las ideas llegan a David Lynch en fragmentos, destellos apenas perceptibles. Dictan el estado de ánimo de la futura película, pero el argumento nunca fue la base principal; siempre es algo abstracto: «Terciopelo azul», por ejemplo, surgió de labios rojos, céspedes verdes y la canción Blue Velvet de Bobby Vinton. Después de estas primeras imágenes, Lynch no se devana los sesos por las noches con el círculo de la historia de Dan Harmon; al contrario, mira hacia adentro, porque todo ya está dentro de él, solo hay que encontrarlo.


La formación de la futura película ocurre de manera intuitiva, ya que el director se sumerge en las corrientes de su conciencia precisamente en la meditación. Esta no le proporciona las claves y metáforas necesarias como por arte de magia, sino que se convierte en una herramienta para explorarse a sí mismo. Lo mismo ocurre con la visualización de sus películas: esta experiencia depende del propio espectador, porque «cada uno mira, piensa y siente a su manera». Este proceso es siempre individual y casi sagrado: cada uno ve en una película de Lynch no lo que quiere ver, sino lo que puede ver: «el mundo es como tú eres».