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La inusual comedia romántica «Oh, hola»: citas, diálogos incómodos, BDSM y los miedos de las relaciones modernas. Descubre por qué esta película no te soltará nada más terminar los créditos.

Iris e Isaac (Molly Gordon y Logan Lerman) emprenden un viaje romántico: la naturaleza del estado de Nueva York, fresas en un puesto de granja, cantar juntos en el coche y un fin de semana a solas. Solo que para Iris este viaje es el último ensayo antes del estatus de «oficialmente juntos», y para Isaac… bueno, más bien una señal de alarma de que «todo va demasiado rápido».

La pareja alquila una casa, planea romance, pero en realidad todo se desliza rápidamente hacia un sincero ajuste de cuentas. Algunas palabras descuidadas, una pizca de celos, y comienza el juego de Gerald. Y una cena «con sabor a BDSM», invitados inesperados y un cautiverio igualmente sorprendente se convierten en catalizadores no solo de momentos cómicos, sino también de una verdadera prueba de límites.

«Oh, hola» 2025
Fotograma de la película «Oh, hola»

En la película «Oh, hola» hay mucho reconocible, sin importar cuántos años tengas o con quién salgas. El principal beneficio de la película es la sensibilidad de una comedia romántica irónica y una mirada atenta a aquello de lo que todos tienen miedo de hablar. El miedo a ser rechazado, a no ser el adecuado, a sobrar.

Molly Gordon sabe combinar vulnerabilidad y terquedad: su Iris puede provocar en un solo monólogo tanto compasión como irritación, y ganas de darle una palmada en el hombro. Logan Lerman añade profundidad a su personaje: su Isaac no es solo otra víctima de la «terrible chica moderna», sino un chico con sus propios traumas y manías. Aquí no hay «malos» ni «buenos»: todos se irritan mutuamente porque todos tienen miedo de ser ellos mismos.

La película se sostiene gracias al excelente dúo que impulsa la trama. El reparto secundario (Geraldine Viswanathan, John Reynolds) añade un poco de caos y los necesarios destellos cómicos para que no sea demasiado monótono. La directora Sophie Brooks no reinventa la rueda, pero tampoco cae en una moralización banal: cada uno tiene sus rarezas, y nadie está obligado a ser perfecto.

Película «Oh, hola»
Fotograma de la película «Oh, hola»

El problema de la película es uno: intenta parecer más de lo que realmente es. Además, no todos los espectadores aceptarán esta mezcla de ironía y absurdo: quienes buscan una comedia clásica directa, a veces se cansarán de los enredos psicológicos.

Si estás harto de lo empalagoso en la pantalla y quieres ver los miedos de las parejas modernas, no te la pierdas. Es una película sobre expectativas, el deseo de ser necesario y, al mismo tiempo, sobre la libertad. «Oh, hola» es perfecta tanto para los amantes de los diálogos incómodos como para los conocedores de los géneros menores (algunos lo llamarán mumblecore). Recomendada para ver en familia (o no). Aquí solo habrá preguntas honestas y acciones muy extrañas.