
El rey del absurdo, Quentin Dupieux, ha sido prolífico en nuevos obras maestras últimamente. No es una excepción la película 'El caso del piano', que sin duda puede llamarse el beneficio de Adèle Exarchopoulos. La película se estrenó el 21 de agosto....
Magali Moreau (o Megashars) interpretada por Adèle Exarchopoulos es una famosa influencer que se hizo conocida gracias a su don (o maldición) de no sentir dolor. La insensibilidad al dolor físico se combina bien con la falta de empatía en el carácter de la heroína. Casi de inmediato, el espectador ve a una mujer joven arrogante, desprovista de cualquier principio humano, que incluso trata a su asistente personal y productor con desprecio.
Adèle siempre es diferente y peculiar en las películas de Dupieux y sabe encontrar en cada una de sus heroínas algo especial que resalta el carácter del personaje de manera tan delicada, o por el contrario, tan extravagante, que se le cree incondicionalmente desde los primeros segundos.

Una risa extraña, como un piano desafinado, un andar cansado y pesado que insinúa el peso de la carga que lleva la heroína, y, finalmente, los brackets, que cambian ligeramente sus rasgos faciales. ¿Se parece a un pájaro que choca a gran velocidad contra el parabrisas y cuyo cuerpo sin vida sigue siendo sacudido por los limpiaparabrisas? Por supuesto que sí. Una metáfora directa, pero funciona maravillosamente.
Parecería que la periodista Simone Herzog (Sandrine Kiberlain) es todo lo contrario de Magali, a quien incluso le da vergüenza chantajear a la estrella de internet para conseguir una entrevista. A pesar de su empatía y cortesía, así como de su esfuerzo por mirar en las profundidades del alma de una interlocutora no muy agradable, Simone persigue fines egoístas. Por supuesto, se puede dividir condicionalmente a las heroínas en luz y oscuridad, pero la luz aquí sirve más para poder ver mejor la negrura del alma de Magali.

La heroína misma y todo su entorno, no tan numeroso, viven en un paradigma consumista. El director logra mostrar esto en la película 'El caso del piano' sin juzgar, por lo que observarlo es bastante aterrador y triste, aunque el género de comedia implica otra cosa. En el corazón y el alma quedan sentimientos encontrados, y en la cabeza, alimento para la reflexión. Si resultará ser un yogur vacío e insípido o algo más interesante, lo decide el espectador.
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