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El estreno en cines ha sido conquistado por el éxito del festival de Sundance, la película del director australiano Michael Shanks «Uno solo». En nuestra reseña analizamos cómo resultó realmente este «body horror sobre relaciones codependientes».

Tim (Dave Franco), un músico de medio pelo, y Millie (Alison Brie), maestra de primaria, se mudan a una casa en el campo en un último intento por salvar su relación. Entre ellos hay rencores no expresados, cansancio por reclamos silenciosos y la pesada sensación de que el amor se ha convertido en un hábito que destruye la vida. Un día, Tim y Millie deciden explorar el pintoresco lugar donde vivirán juntos y felices (o eso quieren creer) y encuentran una misteriosa cueva con campanas. Tras pasar allí su primera noche romántica en mucho tiempo, llena de revelaciones, pronto se dan cuenta de que sus cuerpos comienzan a atraerse físicamente con una fuerza inexplicable.

Al principio parece un extraño juego de la imaginación: Tim lo atribuye a traumas infantiles y ataques de pánico, mientras que la más racional Millie no le da importancia, tratando de no culpar a su amado. Pero cuando los intentos de alejarse el uno del otro solo provocan dolorosas rupturas en la piel, y el sueño nocturno se convierte en una pesadilla de extremidades fusionadas, ingestión de cabello y sonambulismo por la casa, Tim y Millie comprenden: ser uno solo no es una metáfora. Sus cuerpos realmente se atraen, y las consecuencias de esa «fusión» no auguran nada bueno. Ahora deben encontrar urgentemente el origen de esta anomalía e intentar revertirla.

«Uno solo» de Michael Shanks: ¿no se separen de sus seres queridos?
Fotograma de la película «Uno solo»

La película «Uno solo» comienza con una frase que dispara como un fusil de Chéjov aún no colgado: «Si no nos separamos ahora, después será más difícil». Cuánto más difícil, literalmente, se podrá observar durante la siguiente hora y media. Esta ironía sutil pero brillante del director Michael Shanks define en general el tono de la cinta: una comedia sombría e irónica cuyo humor se basa en la imposibilidad de «despegarse» el uno del otro.

El género del body horror hace tiempo que dejó de ser solo un conjunto de transformaciones corporales impactantes. Hoy se ha convertido en una poderosa herramienta artística capaz de diseccionar casi cualquier fenómeno social. «La sustancia» y «La hermana fea», por ejemplo, convirtieron los estándares de belleza y la presión de las redes sociales en una pesadilla corporal, donde las miradas ajenas y los ideales impuestos deforman literalmente el cuerpo. «El sudario» de David Cronenberg diseccionó la metáfora del duelo por la pérdida de un ser querido y las intrigas corporativas. Y ahora el director debutante Michael Shanks decidió, a través de la mutación carnal, hablar sobre la crisis de las relaciones. La premisa del argumento, al menos, apunta a eso: cómo la dependencia emocional puede convertirse en una prisión física donde dos personas ya no pueden vivir ni juntos ni separados. Pero lo que el director decidió contar después es otra cuestión.

«Uno solo» es sin duda un body horror (cuando hay que asustar, el autor no se anda con rodeos), pero al mismo tiempo es un raro ejemplo del subgénero que no teme a la ligereza. Shanks mantiene con soltura el equilibrio entre el terror y el humor negro, utilizando lo absurdo de la situación para crear momentos hilarantes. Otra ventaja evidente: su tono particular. Porque en esencia estamos ante una «anti-comedia romántica», donde los clichés románticos tropiezan a cada paso y se vuelven del revés, convirtiéndose en una pesadilla real. La película sabe asustar, pero lo hace de forma selectiva; en lugar de una tensión constante, Shanks crea una serie de situaciones absurdas y espeluznantes donde la comedia a menudo pesa más.

«Uno solo» de Michael Shanks: ¿no se separen de sus seres queridos?
Fotograma de la película «Uno solo»

El tema principal de «Uno solo» suena simple pero engañoso: ¿acaso nos disolvemos demasiado en la pareja? La película lleva esta idea hasta el absurdo lógico (y fisiológico), convirtiendo la dependencia emocional en un proceso fisiológico irreversible. Sin embargo, el astuto director, afortunadamente, no carece de cierto refinamiento y sentido del humor, y ayuda a mirar esta cuestión desde diferentes ángulos. ¿Quizás Tim y Millie se resisten en vano? ¿Quizás así están realmente mejor? ¿Y si esto es un final feliz, en lugar de un desenlace sombrío? Shanks no sermonea ni moraliza, sino que da al espectador la oportunidad, primero, de disfrutar del espectáculo, y segundo, de responder por sí mismo a las preguntas planteadas a lo largo de la película y elegir la opción que más le guste.

Todo esto hace de «Uno solo» no solo un body horror divertido o impactante. La película no siempre es impecable en su narrativa, pero su carga emocional seguirá perturbando la imaginación durante un tiempo. Los famosos versos «¡No se separen de sus seres queridos! Crezcan en ellos con toda su sangre» se convierten aquí no en una imagen poética, sino en un hecho médico. Para los fans del género, es una excelente adición a la colección. Para un público más amplio, es una mirada inesperadamente divertida y aterradora sobre lo que ocurre cuando dos personas respiran el mismo aire. En el sentido más literal.