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En los cines de todo el mundo se estrena «Capitán América: Un Nuevo Mundo», el último capítulo del universo cinematográfico de Marvel, cuyo destino parecía estar sellado incluso antes de llegar a la pantalla. Descubra si los temores de los fans se co...

Llega al poder en EE. UU. el exgeneral Thaddeus Ross (Harrison Ford), conocido como el cazador de Hulk y el impulsor del «Acuerdo de Sokovia» que enfrentó a los Vengadores. Planea cerrar un acuerdo estratégicamente importante con Japón, India y Francia, que permitirá a los países desarrollar conjuntamente el adamantium en la isla del Celestial.

Cinco meses después, Sam Wilson (Anthony Mackie) y su ayudante Joaquín Torres (Danny Ramirez) evitan un intento de venta ilegal de metal alienígena. En agradecimiento, el presidente los invita a la Casa Blanca a un evento social con socios internacionales. Wilson insiste en que su amigo y mentor Isaiah Bradley (Carl Lumbly) esté en la lista de invitados.

Este último, sin motivo aparente, abre fuego durante el discurso del jefe de Estado. Sam intenta convencer a Thaddeus de que su compañero fue incriminado, pero lo aparta de la investigación, reprochándole su parcialidad. Los aliados de EE. UU. amenazan con retirarse del acuerdo si Ross no logra poner orden en casa y convencer a la parte japonesa. Ahora, el nuevo Capitán América deberá desenredar esta maraña de secretos y salvar a Isaiah de un castigo injusto.

Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»
Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»

No es ningún secreto que los negocios de la compañía de Kevin Feige van de mal en peor en los últimos años. Por supuesto, hay raros destellos de luz, como los terceros «Guardianes de la Galaxia», pero no se vislumbra nada similar en el futuro. Estaba James Gunn, pero escapó a la competencia por culpa de la propia Marvel. A los fans del otrora próspero imperio mediático solo les queda conformarse con el fan service desenfrenado con Reynolds y los productos insípidos de la cadena de montaje principal.

Y eso sin mencionar la gran cantidad de series para Disney+, sin las cuales es imposible entender lo que sucede en los largometrajes. El escándalo con Jonathan Majors, que cayó en las muelas de la «cultura de la cancelación», echó más leña al fuego. Ahora los jerarcas del UCM tienen que ingeniárselas, improvisando a toda prisa a Doctor Doom como sustituto de Kang el Conquistador como villano principal. En resumen, no se esperaba nada bueno del nuevo «Capitán América». Y cuando empezaron a llover noticias sobre retrasos, rodajes adicionales y la airada reacción de los grupos focales, en la red se anticiparon los funerales de la película.

Si alguien albergaba la esperanza de que «Un Nuevo Mundo» no fuera tan mala como se pronosticaba, nos apresuramos a consolarlos: en las fases cuatro y cinco ha habido proyectos peores. Pero tampoco hay motivos para alabarla, y la frase «sirve para una vez» difícilmente puede considerarse un cumplido.

Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»
Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»

Julius Onah planeaba rodar una película en el estilo de las anteriores entregas sobre el superhéroe patriota. El logotipo en blanco y negro, en lugar de la habitual introducción colorida, parece anunciarnos que lo que sigue no es un simple cómic de atracciones, sino un auténtico thriller político. Precisamente con este género (hay que decir que con bastante éxito) coquetearon los hermanos Russo en «El Soldado de Invierno» y «Civil War». A la cuarta entrega, por así decirlo, le ha tocado la suerte de estrenarse tras el cambio de poder en EE. UU. Habría sido aún más auténtico si hubiera llegado a los cines en vísperas de las elecciones.

Se dice que un mal thriller político es fácil de acusar de parcialidad. Sorprendentemente, «Un Nuevo Mundo» no puede ser tildado de panfleto con un destinatario concreto. Si se quiere, se pueden trazar paralelismos entre el personaje de Harrison Ford y Donald Trump (atentado contra un presidente obsesionado con los metales de tierras raras), pero apostamos a que esas asociaciones no son intencionadas. Porque es imposible determinar la afiliación partidista o la inclinación ideológica de Thaddeus Ross. Es difícil decir si esto es bueno o malo.

Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»
Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»

La única conclusión que pueden sacar los espectadores tras ver la cuarta «Capitán América» es que en la Tierra-616 no se llevan muy bien con la geografía. De lo contrario, no se puede explicar este disparate sobre las reclamaciones de los estados a la cabeza de Tiamut. El Celestial, que despertó al final, salió a la superficie y se quedó atascado en algún lugar del océano Índico. Por lo tanto, los países de esa región pueden reclamar los depósitos de adamantium.

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Por ejemplo, Francia, que tiene el territorio de ultramar de Reunión, es un participante legítimo del acuerdo. EE. UU., como de costumbre, se ha metido en el reparto por derecho del más fuerte, y esto también se dice explícitamente. Pero, ¿por qué se ha metido Japón en esta disputa de fronteras, bañado por el océano Pacífico y situado a miles de kilómetros del objeto de la disputa? Parecería un error cinematográfico clásico de los blockbusters de Hollywood, que se podría pasar por alto si la mitad de la trama no estuviera basada en el conflicto entre estadounidenses y japoneses.

Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»
Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»

Sin embargo, no tiene mucho sentido hablar en serio de este tipo de cuestiones en el contexto del UCM. Por ello, mejor centrémonos en los aspectos artísticos y de entretenimiento. En esencia, el nuevo «Capitán América» no es tanto una continuación como un reinicio o, si se quiere, una secuela heredada destinada a plasmar el cambio de guardia. Por eso, el ex-Falcón Sam Wilson pasa toda la película preguntándose si es digno de portar el escudo de vibranium. ¡No se puede inventar una línea más aburrida y trivial para un personaje!

Sin embargo, el temporalmente retirado Steve Rogers (Chris Evans) tampoco destacaba por su expresividad y complejos conflictos internos. A pesar de la rotación del portador del título, la imagen del Capitán no ha sufrido casi ningún cambio. Sigue siendo el mismo soldado exageradamente justo, que actúa según su conciencia y no siempre de acuerdo con el reglamento. Llega a lo ridículo: Sam también tiene un amigo que, bajo hipnosis, juega a favor de los planes del antagonista. Gracias al menos que este último no termina sus diatribas con el grito de «¡Heil Hydra!».

La identidad del villano no se reveló durante la campaña promocional, y nosotros, para evitar spoilers, tampoco lo haremos. Solo señalaremos que su aparición en pantalla difícilmente les causará un deleite indescriptible. Los jefes de Marvel siguen sacando de los baúles personajes que ya objetivamente no interesan a nadie. Además, el regreso de este villano a la franquicia resultó ser extremadamente absurdo. ¿Valía la pena intrigar tanto a los espectadores si, al final, el misterioso enemigo resultó ser otro pseudogenio con delirios de grandeza y una motivación manida? Habría encajado mucho más orgánicamente en el ejército de héroes dados de baja bajo el mando de Cassandra Nova de «Deadpool y Lobezno».

Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»
Fotograma de la película «Capitán América: Un Nuevo Mundo»

En cuanto a las escenas de acción y el humor, aquí tampoco hay nada que alegrar. En todo el metraje hay exactamente un episodio realmente divertido, en el que aparece un personaje ampliamente conocido. Suponemos que ya adivinan cuál. En su mayor parte, la cinta continúa la línea de realismo y seriedad iniciada en «El Soldado de Invierno». Los episodios de combate, a menudo terrenales e íntimos, no quitan el aliento, y los gráficos por ordenador en las escenas a gran escala dejan mucho que desear. Merece especial indignación la batalla final con el Hulk Rojo, mostrado en el tráiler: una de las peleas culminantes menos memorables de toda la franquicia.

En resumen, Make Marvel Great Again no ha ocurrido una vez más. «Capitán América: Un Nuevo Mundo» ha resultado ser un espectáculo de segunda categoría y, lo más importante, simplemente innecesario. Sí, en la película de Julius Onah hay indicios de los próximos proyectos del universo cinematográfico, pero, francamente, ese futuro que se vislumbra bajo los clichés del guion y los insípidos Vengadores sucedáneos no nos augura nada bueno. A menos que «Los Cuatro Fantásticos» de Matt Shakman inspire algo de optimismo.

Tráiler: