
Se estrenó la nueva película del famoso director francés François Ozon, "Lo que pasó en otoño". El autor nos lleva una vez más por los rincones ocultos del alma humana. Descubra cómo resultó el viaje en nuestra reseña.
La amable y acogedora abuela Michelle disfruta de la vida en un pueblo de Borgoña. Un día, junto con su amiga Marie-Claude, va a recoger setas para preparar la cena en honor a la llegada de su hija y su nieto. Desafortunadamente, el alegre evento se convierte en una tragedia, y la hija ya no quiere hablar con Michelle y, llevándose a su hijo, se apresura a regresar a París. La desdichada mujer no encuentra consuelo y comparte sus penas con su amiga. Por casualidad, otra persona escucha su conversación, lo que finalmente conduce a eventos impredecibles.
En su nueva película, François Ozon intenta una vez más adentrarse en el alma humana, pero esta vez bajo su atenta mirada se encuentran varias generaciones. Analiza cada una por separado y también observa cómo interactúan entre sí. Las protagonistas, dos mujeres mayores, a pesar de su edad y los eventos del pasado, disfrutan de la vida. Parecen serenas y felices, aunque cada una lleva en su interior diferentes ansiedades y preocupaciones. Mientras tanto, la generación más joven intenta resolver sus conflictos, culpando al pasado familiar de sus problemas.
En la película, Ozon utiliza un evento como catalizador que revela traumas y miedos antiguos de los personajes y genera otros nuevos. Además, no inventa una tragedia a propósito, sino que muestra que incluso algo tan simple como una cena familiar puede desencadenar cambios y destrucción a gran escala.
Al mismo tiempo, el director no intenta ser moralista ni analizar los dramas ajenos con seriedad. A pesar de su complejidad y tragedia, la historia de "Lo que pasó en otoño" se presenta de manera cálida y conmovedora, especialmente en el aspecto visual. En gran parte gracias a esto, no se siente que Ozon condene a ninguno de sus personajes. Al contrario, los compadece, e incluso quizás los justifica, ya que sus acciones se basan en emociones bastante comprensibles: soledad, vergüenza, ira, desorientación. Y uno de los personajes ilustra la conocida frase: "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones".
François Ozon es famoso por jugar con los secretos ajenos, y la trama a menudo gira en torno al desenredo de estos misterios. "Lo que pasó en otoño" es una película que a veces se hace pasar por un thriller, pero no lo es. El director nos ofrece deliberadamente elementos familiares del género, nos da varios misterios, y esperamos hasta el final un clímax. Pero Ozon se niega a construir la trama según los cánones conocidos, permitiendo que la historia misma ponga todo en su lugar, como en la vida real.
"Lo que pasó en otoño" es un cine hermoso que muestra que cualquier edad es maravillosa si se sabe apreciar y aceptar las imperfecciones del mundo. Al igual que las protagonistas, que reflexionan no solo sobre el pasado, sino también sobre un futuro en el que ya no estarán, la película reflexiona sobre las diferentes etapas de la vida y cómo todo se entrelaza de manera curiosa. Pero, según François Ozon, esto no significa que el pasado deba determinar el futuro.
La nueva película del director francés François Ozon, "Lo que pasó en otoño", se estrenó en los cines rusos el 23 de enero gracias a la distribuidora cinematográfica A-One.
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