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En las pantallas de los cines nacionales, «Hermanos», un drama francés sobre el amor fraternal, los traumas infantiles y el precio de la libertad.

En 1948, dos hermanos, Michel y Patrice, escapan del orfanato donde los había puesto su madre caprichosa y egoísta. Los niños no pueden regresar a la institución porque se atribuyen la culpa de la muerte del director (en realidad, ya estaba muerto), por lo que deciden vivir lejos de la civilización en el bosque. Muchos años después, el hermano mayor, Patrice (Mathieu Kassovitz), vuelve a huir a la naturaleza canadiense, y el menor, interpretado por Yvan Attal, sale en su búsqueda.

La película «Hermanos», como indica el título al inicio, está basada en hechos reales. Se podría reprochar que las acciones en la línea temporal pasada de los personajes no parecen lo suficientemente verosímiles. Pero, por otro lado, la licencia artística tiene cabida aquí, ya que refleja una visión infantil, algo romantizada, que borra parte de lo negativo de la memoria y convierte la supervivencia sin hogar en una especie de aventura, en «los mejores años de la vida».

Hermanos 2024
Fotograma de la película «Hermanos»

Por paradójico que parezca, el regreso a la vida en la civilización tuvo para los personajes consecuencias quizás más graves que la propia estancia lejos de ella. Al enfrentarse a las restricciones de la libertad y a la separación, lo que más temían, los hermanos seguían regresando mentalmente a aquellos tiempos relativamente despreocupados en que cazaban juntos y vivían en una choza de hojas y ramas.

«Hermanos» es un cine sensible y emotivo que, curiosamente, no trata tanto sobre la experiencia traumática de madurar temprano en condiciones duras, sino sobre cómo ocultar el trauma y convertirlo en un secreto puede dañar a una persona. Por eso el pasado difícil se muestra en tonos claros y nostálgicos, mientras que el presente opresivo se presenta en tonos apagados y fríos. Los flashbacks en la película están tejidos de manera muy orgánica en la trama principal y no se sienten como banalidades dramáticas.

Ver Hermanos
Fotograma de la película «Hermanos»

El principal adorno de la cinta son, por supuesto, los propios hermanos. El dúo en pantalla de Attal y Kassovitz resulta tan convincente que no queda ninguna duda del amor fraternal de sus personajes. Se les confió interpretar a héroes que, incluso al alcanzar la madurez y el éxito profesional, siguen siendo ermitaños salvajes y solitarios que solo se tienen el uno al otro. Es precisamente su conmovedora interacción la que puede provocar fuertes emociones en el espectador. El principal mérito del director Olivier Casas radica en que logró hacer un cine vivo y sincero, libre de moralejas y de decir lo obvio en voz alta; incluso los clichés característicos de este tipo de historias no suenan falsos.

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