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La película histórica 'El juego de la reina', con Jude Law y Alicia Vikander en los papeles de las augustas personalidades, ha llegado a los cines en línea rusos.

La película narra la historia de Catalina Parr (Alicia Vikander), la sexta y última esposa de Enrique VIII (Jude Law). Cuando su esposo parte hacia Francia, la nombra regente, otorgándole efectivamente el poder estatal. Sin embargo, al regresar a su tierra natal, busca debilitar su influencia, sospechando que lo traiciona. A pesar de la creciente locura del rey, estas acusaciones no son del todo infundadas: ella realmente favorecía a los radicales protestantes. A partir de ese momento, la vida de Catalina se convierte en un verdadero infierno.

Fotograma de la película "El juego de la reina"
Fotograma de la película 'El juego de la reina'

El director Karim Aïnouz, galardonado hace unos años con el premio 'Una Cierta Mirada' de Cannes por 'La vida invisible de Eurídice', ha realizado una película que, a nivel de sinopsis, recuerda a toda una cohorte de películas sobre mujeres fuertes (y, sobre todo, astutas) en la corte de un monarca déspota ('La favorita' de Yorgos Lanthimos, 'Dos reinas' de Josie Rourke, 'Maiwenn'). Sin embargo, tras un examen más detenido, difícilmente se podrán distinguir en 'El juego de la reina' los componentes habituales del subgénero de los (melodramas) de época. Se trata de un thriller claustrofóbico, desprovisto de todo lujo visual, sobre la violencia doméstica en el contexto de la Inglaterra del reinado de Enrique VIII, o como lo llaman en la película, 'el rey malvado e innecesario'.

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El problema clave de la película es que realmente no necesita el contexto histórico. Básicamente, lo único en lo que la película se centra mínimamente es en el conflicto entre Catalina, una protestante convencida y partidaria de llevar la Reforma hasta el final, y el entorno de Enrique, encabezado por él mismo. Sin embargo, la óptica feminista moderna lleva la historia al plano del enfrentamiento entre un hombre tirano y una mujer rebelde, sin abordar realmente los aspectos ideológicos. Es simple: ella es razonable, 'por todo lo bueno y contra todo lo malo', él es la encarnación viva de la estupidez y la crueldad humanas.

Fotograma de la película "El juego de la reina"
Fotograma de la película 'El juego de la reina'

Ya hemos visto a Enrique VIII en la pantalla en numerosas ocasiones interpretado por actores muy diversos: Richard Burton, Jonathan Rhys Meyers, Jared Harris, Keith Michell, Eric Bana y otros. Pero, quizás, sea en 'El juego de la reina' donde se haya logrado plasmar más vívidamente la imagen de un rey déspota paranoico. Y esto es sin duda mérito de la principal estrella de la película de Aïnouz, Jude Law, el favorito del público, a quien aquí se le ha confiado el papel de un miserable despreciable que no provoca más que repulsión. Y con este papel lo hace de manera excelente, eclipsando, sin embargo, a la propia protagonista interpretada por Vikander.

Catalina Parr es una invitada poco frecuente en los dramas históricos sobre la era Tudor. A diferencia, por ejemplo, de Ana Bolena, sobre quien se ha filmado una gran cantidad de cosas, incluida la conocida serie de AMC con la actriz negra Jodie Turner-Smith. Es aún más lamentable que el director de 'El juego de la reina' no haya logrado desarrollar plenamente a la heroína de Alicia Vikander como gobernante, en cuya experiencia se basaría más tarde la hija de Enrique VIII, Isabel I. Por cierto, la voz en off al principio y al final de la película pertenece precisamente a esta última.

Fotograma de la película "El juego de la reina"
Fotograma de la película 'El juego de la reina'

En resumen, obtenemos una película bastante insípida e innecesaria, que del abismo de un drama confuso sobre violencia doméstica solo la salva la destacada actuación de Jude Law, que roba cada escena con su aparición.

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