
Las personas combaten el agotamiento laboral de diversas maneras: algunos aprenden meditación, otros se vuelcan al deporte y otros simplemente renuncian. Pero Apple TV ha mostrado que hay otra forma: no recordar el trabajo fuera de la oficina. Las ve...
Un empleado de oficina común llamado Mark trabaja en el departamento de procesamiento de macrodatos de la enorme corporación Lumon. Se ha sometido al procedimiento quirúrgico de 'separación', y ahora en casa (su yo externo) no recuerda nada de su vida laboral, y en el trabajo (su yo interno) no sabe lo que sucede fuera de la oficina. En ambos mundos, Mark mantenía una relativa calma, incluso aburrimiento, hasta que llegó a su departamento una nueva empleada, Helly, que no está dispuesta a aceptar las estrictas reglas de Lumon ni la amnesia voluntaria.
El guionista de este nuevo proyecto de Apple TV es el debutante Dan Erickson, apoyado por los directores Ben Stiller e Ifa McArdle. Juntos han logrado crear una especie de híbrido de thriller, ciencia ficción, drama y una mordaz sátira sobre la tecnología y la cultura corporativa. El resultado es un slow-burn de calidad, donde la tensión crece gradualmente y alcanza su clímax al final, haciendo que uno salte de su asiento de impaciencia.
'Separación' es un producto temáticamente multifacético y diverso. Ante todo, es una burla de la aburrida cultura corporativa, con espacios de trabajo impersonales, un sistema de motivación estúpido y la deshumanización de los empleados. Los creadores reflexionan sobre cómo el capitalismo ha convertido la vida de una persona en algo insignificante, un engranaje en un experimento para alcanzar un bien superior. Y el procedimiento de 'separación', presentado como un avance científico, en realidad se asemeja a una forma de crear empleados de oficina perfectos: ¿no es esto lo que todo empleador sueña en secreto?
Además, la cultura corporativa se presenta aquí como un culto religioso con todos sus atributos. En el centro de la oficina hay una estatua del fundador (la deidad), en el interior hay un museo de la familia del fundador (el templo), y por todas partes hay libros con sus reglas y dichos (los libros sagrados). Y en los momentos libres, los empleados cantan himnos al creador de Lumon.
El segundo estrato temático son los dramas personales de los personajes. Aquí se reflexiona sobre hasta dónde llegan las personas para lidiar con el dolor de la pérdida. Qué secretos guarda su pasado, del que huyen hacia el mundo estéril de la oficina. Los propios personajes son una tragedia personal interminable, ya que el yo externo y el interno son, en esencia, dos personas diferentes dentro de un mismo cuerpo. Y mientras algunos tienen cierta libertad, otros son rehenes de los deseos ajenos. ¿Qué tan ética es la amnesia voluntaria llamada 'separación'?
El juego de contrastes tiene gran importancia en la serie. Primero, un mundo futurista donde se practica la 'separación', pero los empleados trabajan en computadoras que recuerdan a las antiguas y usan tecnología analógica. Segundo, el mundo luminoso, brillante (con mucho blanco) y estéril de Lumon se alterna con el mundo exterior, frío, hostil y lleno de caos. Y el tercer contraste son las historias de los personajes. Dentro de la oficina, su vida es un completo absurdo (a veces llevado a la risa), mientras que fuera de la corporación hay tragedia y tristeza.
Pero en cualquier historia, lo importante es quién la cuenta. Y en la serie 'Separación', las actuaciones son un placer aparte. Adam Scott, John Turturro, Zach Cherry y Britt Lower lograron crear la sensación de una delgada línea entre dos personalidades diferentes, en conflicto interno entre sí. El psicologismo y la tensión interna se expresan a través de la mirada, las expresiones faciales, los gestos e incluso la postura. Por eso, los actores se centran en el trabajo corporal, que transmite dolor, alegría y emociones, mientras que la única herramienta para combatir la desconfianza y el fingimiento es una mirada honesta y sincera. Y Adam Scott demuestra una vez más que los cómicos son los mejores actores dramáticos. Además, aparecen Christopher Walken y Patricia Arquette.
Un mérito aparte de la serie 'Separación' es su aspecto visual, sin el cual las peripecias argumentales no serían tan impresionantes. Tenemos ante nosotros, literalmente, un mundo de oficina ideal: laberintos de pasillos impecablemente limpios, una composición perfecta de las habitaciones y simetría en todo, desde la disposición de los muebles hasta la ubicación de los propios empleados en la sala. Por cierto, la oficina de Lumon es el complejo real Bell Labs en Nueva Jersey, un ejemplo de arquitectura modernista hecha de vidrio, hormigón y líneas estrictas. La geometría y el minimalismo del encuadre crean una despersonalización del lugar y atraen la mirada con sus curvas y ángulos. El espacio en la serie es como un personaje aparte, que tiene tanta importancia para el desarrollo de la trama como los propios héroes.
Gracias al efecto slow-burn, 'Separación' permite sentirse parte de este extraño mundo geométrico, apreciar todas las escenas compositivamente cuidadas, sumergirse en la atmósfera de Lumon y, sobre todo, sentir la profundidad y el dramatismo de los personajes. Es una serie que invita a la reflexión sobre los derechos y libertades humanos: ¿cuál de las dos personalidades tiene derecho a existir y si siquiera es ético plantear esa pregunta?
'Separación' de Apple TV es una apuesta seria por un proyecto muy hermoso e inteligente. Precisamente el tema de la interpenetración (y el choque) de dos mundos: el interno de la oficina, que anhela salir, y el externo, que quiere conocer la verdad sobre Lumon, se convirtió en uno de los pilares del misterio en la primera temporada. Muchos de los fusiles de Chéjov de Ben Stiller y compañía ya han disparado aquí, creando nuevos agujeros de interrogantes que uno desea llenar en la próxima temporada. Lo principal es que al final no sean disparos al aire.
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