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¿El amor siempre es reciprocidad? ¿O es autoengaño? ¿O tal vez el amor es sacrificio? Los personajes de la nueva película «Ilusiones», que se asemeja a una sesión de psicoterapia no solo en la forma sino también en el contenido, reflexionan sobre est...

El 27 de marzo, en la plataforma Okko y otros servicios de streaming populares, se estrena un proyecto experimental: la película-obra de Nikolai Gostyukhin «Ilusiones» basada en la obra homónima de Ivan Vyrypaev, que durante más de 10 años ha cautivado al público teatral de todo el mundo. En ella, cuatro personajes (que ni siquiera son héroes) cuentan historias de amor de dos parejas de ancianos —Denny y Sandra, Albert y Margaret— que deciden entregarse a la revelación en el límite entre la vida y la muerte.

En una sesión de terapia

El director Nikolai Gostyukhin trasladó la acción al consultorio de un psicoterapeuta familiar, donde dos parejas amigas, a través de un relato metafórico sobre ancianos, comparten sus propias experiencias y pensamientos sobre las relaciones dentro del matrimonio. Con total franqueza y emotividad. Y el espectador está llamado a actuar como parte oyente.

Curiosamente, el espectador de la película «Ilusiones», aunque se encuentra en calidad de observador, por no decir juez, recibe abundante material para sus propias reflexiones. Los personajes con sus relatos invitan a pensar en el más ilusorio e inexplicable de los sentimientos: el amor. ¿Debe el amor ser necesariamente correspondido para dar felicidad a una persona? ¿Hay que sacrificar las propias emociones por el otro? ¿Hasta qué punto hay que ser honesto en una relación para no traicionarse a uno mismo? Durante la proyección pueden surgir muchísimas preguntas similares, y cada uno encontrará sus propias respuestas.

Ilusiones película

Presentación no convencional de la trama

El experimento con el formato de narración, donde la historia te la cuentan literalmente de frente, parece curioso. Te involucras al instante en lo que sucede, y tu imaginación completa el resto. En cierto modo, este enfoque recuerda a escuchar un audiolibro, pero con el añadido del contacto visual (aunque no en tiempo real).

En este contexto, es muy importante que el narrador pueda captar por completo la atención del espectador, ganarse su simpatía y cautivarlo con sus palabras. Y en este sentido, da la sensación de que las partes femeninas funcionaron mucho mejor. Es difícil decir si la culpa es de los fragmentos más largos del relato o de la mayor emotividad de las propias chicas, pero las actrices Ekaterina Mudraya y Ksenia Otinova superaron abiertamente a sus compañeros Dmitry Neskoromny y Alexey Karakulov. Esto podría atribuirse a la opinión cotidiana de que las mujeres son a priori más emocionales que los hombres, pero en este caso parecería una excusa.

Ver Ilusiones

Y un poco de animación

Para amenizar la monotonía de la narración (después de todo, escuchar un flujo verbal de hora y media no es tarea fácil), los creadores del proyecto «Ilusiones» añadieron inserciones animadas que representan episodios de la vida de Denny y Sandra, Albert y Margaret. La música del compositor bajo el seudónimo IVAN las acompaña. La animación no tiene grandes alardes, pero cumple su función principal: permite distraer un poco la atención y mirar algo más que los rostros de los personajes y la silla central del orador.

¿Vale la pena ver «Ilusiones»?

El director Nikolai Gostyukhin dijo que leyó que cada año, debido a la falta total de comprensión, se divorcian alrededor de 2 mil millones de personas en todo el mundo. Esta cifra se le quedó grabada en la cabeza y se convirtió en su motivación para montar la obra «Ilusiones» y su posterior adaptación cinematográfica. Su forma de contar y mostrar cómo se puede redescubrir el contacto sensorial entre sí.

En resumen, se puede decir que logró un experimento no exento de interés en la intersección del teatro y el cine con elementos de inmersión. Y la historia que se cuenta realmente puede llevar a replantearse la actitud hacia el amor y hacia la propia pareja, si la hay. Así que, quizás, el director logra con éxito el objetivo principal de su proyecto.