
El 23 de julio se estrenó en Netflix el terror alemán «Blood Red Sky». Vimos la película y destacamos tanto los aspectos positivos como aquellas circunstancias que podrían impedirte disfrutarla.
«Blood Red Sky» (Blood Red Sky) es de esa categoría de películas que generan sentimientos encontrados. Tiene muchas cosas interesantes, pero también tiene defectos evidentes. Por eso, decidimos ayudarte a decidir si vale la pena verla o no, destacando algunas razones clave a favor y en contra.
3 razones para ver «Blood Red Sky»
Una trama intrigante
Si no ves el tráiler lleno de spoilers, la historia sobre cómo los militares intentan decidir qué hacer con un avión secuestrado por terroristas puede atraparte desde los primeros minutos. Además, en la trama inicial aparece un niño que sale de la aeronave y les dice a todos que hay monstruos a bordo.
Excelente dinámica narrativa
La historia principal se intercala cuidadosamente con flashbacks que no solo no molestan, sino que revelan bien los antecedentes y nos acercan a los personajes. Además, este enfoque ayuda a la película con el ritmo: las escenas de acción y los episodios de terror se complementan oportunamente con diálogos coherentes. Esto evita que el espectador se aburra y lo mantiene en tensión constante.
Brutalidad y tensión
Fiel a su título, «Blood Red Sky» ofrece mucha sangre. Aquí se mata con armas blancas y de fuego, y a veces incluso con las manos desnudas (y un poco con los dientes). La brutalidad y la tensión de la película a veces podrían envidiar incluso al «Train to Busan» original (las películas son similares en temática y claustrofobia). Las personas especialmente impresionables deberían mantenerse alejadas de la pantalla en esos momentos.
2 razones para no ver «Blood Red Sky»
Acción mediocre
A pesar de un presupuesto decente para los estándares europeos (alrededor de 15 millones de euros), la película no parece haber costado eso. Si bien el maquillaje no tiene muchas quejas (en general es de buena calidad), las escenas de acción plantean muchas preguntas. A veces parece que en pantalla reina un caos sin sentido. En otros momentos, se nota que los participantes no están muy interesados en lo que sucede y parecen más bien cosplayers baratos de «The Walking Dead» que actúan por comida, en lugar de artistas profesionales. Dan ganas de gritar: «¡No me lo creo!».
Falta de originalidad general
«Blood Red Sky» se esfuerza por parecer original, pero difícilmente lo logra. Hay un montón de clichés: un avión secuestrado, un virus misterioso, un villano excéntrico (no el principal, pero aún así), un niño en el centro de una historia de terror, etc. La mezcla resulta bastante orgánica, pero durante la visualización no abandona la sensación de que ya hemos visto todo esto en algún lado. Además, el grado de incertidumbre impide formar una impresión positiva general: no es una película seria, ni es un truño al estilo de «Dead Snow», sino algo intermedio.
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