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Te contamos a quién puede gustarle «Séance Espiritista» y por qué resultó tan controvertida.

El 27 de mayo se estrena la ópera prima de Simon Barrett, «Séance Espiritista» (Seance). El cineasta es conocido por su larga colaboración con Adam Wingard, con quien creó éxitos como «The Guest» y «You're Next!». Y mientras este último se ha volcado en la realización de grandes blockbusters sobre monstruos antiguos, Barrett ha decidido probar suerte en la silla de director en un largometraje, rodando un ambicioso terror sobre estudiantes de secundaria que intentan comunicarse con fantasmas.

¿Una típica historia de fantasmas o algo más?

Tras la misteriosa muerte de una estudiante de último año en un antiguo internado femenino, la plaza vacante es ocupada por una nueva alumna llamada Camilla (Suki Waterhouse). Sin embargo, con su llegada, los sucesos extraños en el centro educativo no hacen más que aumentar. Para descubrir las causas de lo que ocurre, las alumnas deciden realizar una sesión espiritista e invocar el espíritu de la joven fallecida entre los muros del edificio.

Séance Espiritista 2021

«Séance Espiritista» al principio puede recordar a la película de culto «The Craft» o parecer una típica historia de fantasmas: un castillo antiguo, muertes misteriosas, espiritismo, imágenes que aparecen aquí y allá que pueden ser tanto una alucinación como la realidad. Pero Barrett no sería quien es si no hubiera preparado varias sorpresas para el público. Aquí tienes el misterioso pasado de Camilla, del que prácticamente no se sabe nada, la posible presencia de dos fantasmas en la trama, y una serie de giros (en algunos lugares predecibles, pero aun así).

Por qué «todo a la vez» no siempre funciona

En su ópera prima, Simon Barrett parece haber querido mostrar todo lo que es capaz de hacer a la vez, rendir homenaje a los clásicos y, al mismo tiempo, sorprender al público. Esto explica la mezcla de géneros (la película de fantasmas se transforma en un slasher juvenil y viceversa, y de paso se pueden vislumbrar motivos de venganza y una historia de coming-of-age) y, si no una cita directa, sí insinuaciones de homenaje a las obras de Mario Bava.

Película Séance Espiritista

El afán por salirse de los límites de un género bastante restringido es loable, pero al mismo tiempo hace de «Séance Espiritista» una película irregular. Quizás a Barrett todavía le falte sentido de la medida. Si Wingard podía contener sus impulsos creativos y enmarcarlos con estilo (en «The Guest» había tanto un guiño a los clásicos como una exitosa mezcla de géneros), a su compañero le faltan esas habilidades. Además, en su afán por sorprender, el director se olvidó de uno de los aspectos principales de una buena historia: los personajes. Aquí cumplen estrictamente las funciones necesarias para avanzar la trama, pero no presentan ningún interés. Si para un giallo tradicional este enfoque era adecuado, ya que el énfasis recaía en otras cosas, para el terror moderno esta decisión es muy discutible.

¿Merece la pena ver «Séance Espiritista»?

A pesar del ritmo lento de la narración, los personajes estereotipados y el exceso de añadidos argumentales, la película «Séance Espiritista» puede, no obstante, proporcionar placer a los aficionados al cine de terror por su atmósfera, tensión, un desenlace no del todo predecible y la actuación de Suki Waterhouse, que encaja perfectamente en el papel de una chica misteriosa con motivos poco claros.

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