
El plástico asfixia el océano. ¿Por qué los materiales biodegradables aún no pueden reemplazarlo? 🗑
Cada año, alrededor de 52 millones de toneladas de residuos plásticos llegan al océano. Solo se recicla el 10% de todo el plástico producido; el resto termina en vertederos, ríos y mares. Las consecuencias ya afectan a más de 4000 especies de animales marinos. Incluso una ballena azul ingiere unos 43 kilogramos de plástico al día.
Parecería que la solución está encontrada: papel, bambú, fibras naturales, envases de algas marinas. Pero en la práctica, los materiales ecológicos pierden frente al plástico por una razón simple: capitalismo dinero.
Durante décadas, la industria petroquímica ha desarrollado una infraestructura avanzada, enormes capacidades de producción y condiciones comerciales favorables. El arancel promedio sobre los productos plásticos hoy es de alrededor del 7%, mientras que para muchas alternativas ecológicas supera el 14%. Se produce una paradoja: los materiales ecológicos a menudo resultan más caros precisamente debido a las reglas del mercado.
Por ejemplo, las algas crecen rápido, no requieren agua dulce, fertilizantes ni tierras agrícolas. En los últimos 20 años, la producción mundial de materiales a base de algas se ha triplicado.
Sin embargo, aquí surgen complicaciones burocráticas. Las reglas internacionales para el comercio de algas siguen siendo fragmentadas y no siempre consideran los nuevos tipos de productos. Debido a esto, los exportadores tienen que superar numerosas barreras administrativas.
La conclusión principal es simple: el problema no es la falta de alternativas. Ya existen. El obstáculo es que el plástico ha construido durante décadas un mundo conveniente para sí mismo, mientras que los materiales ecológicos aún tienen que abrirse paso a través de puertas cerradas de la burocracia 🤤
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