Quiero contarles sobre la película "El valle de las sonrisas" y por qué vale la pena verla.⠀

«El valle de las sonrisas» — un post-horror italiano del director Paolo Strippoli, presentado en el Festival de Cine de Venecia, — es ese raro caso en que el título promete una cosa, pero en realidad resulta ser un cartel engañoso sobre un abismo. Detrás de la fachada idílica del pueblo montañoso de Remis, donde todos sin excepción son felices, se esconde un ritual inquietante: los habitantes abrazan por turnos a Matteo, de 15 años, para que él se lleve su dolor emocional.

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La trama gira en torno a la llegada del ex campeón de judo Sergio, que intenta superar una tragedia personal. Él es el único que ve en Matteo no a un santo, sino a un adolescente común, explotado por su propia familia y todo el pueblo, convertido en un instrumento de sanación colectiva.⠀⠀⠀

Los puntos fuertes de la película son, ante todo, la atmósfera y la ambigüedad moral. En lugar de sustos baratos, Strippoli construye la tensión a través de la sensación de falsedad general, que a medida que avanza la trama se convierte en un verdadero horror. La película aborda con valentía temas como la sustitución del dolor por la ilusión y la búsqueda de identidad en una sociedad cerrada. Merece especial atención el debut de Giulio Feltri en el papel de Matteo: la imagen de «ángel» con destellos de albinismo que crea parece a la vez vulnerable y espeluznante.⠀⠀

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La película no está exenta de defectos. Vale la pena advertir de inmediato sobre el ritmo lento de la narración, especialmente en el final, al que le falta la dinámica que uno esperaría ver. Sin embargo, «El valle de las sonrisas» es un horror inteligente y estiloso para aquellos que valoran en el género no tanto la sangre como el trasfondo filosófico y la atmósfera opresiva.