Publicación sobre cómo las empresas desperdician dinero en microrutinas y luego buscan heroicamente aumentar las ventas.
 
Hoy observé algo hermoso: dos adultos asalariados realizan regularmente una ceremonia de entrega de pulseras de silicona, como si fueran las reservas de oro del Banco Central.
 
El administrador del hotel va al contador para recibir las pulseras para los huéspedes. El contador las saca de la caja fuerte, las cuenta, imprime un acta, firma y las entrega. Antes de eso, el contador también dedica tiempo a recibir esas pulseras, también mediante un acta.
 
Al final, por el afán de control, la empresa pone en marcha todo un ballet burocrático:
- el subdirector se distrae;
- el contador se distrae;
- el administrador se aleja de los huéspedes;
- se desperdicia papel y recursos de la impresora;
- las personas hacen una docena de movimientos innecesarios;
- de paso, se enredan en conversaciones con alguien;
- cada uno pierde el foco en los procesos principales;
- la calidad del servicio se resiente.
 
En una sola ceremonia se pierden entre 40 y 60 minutos de tiempo total. Cada semana.
La temporada dura 4 meses, es decir, unas 16 semanas.
 
Incluso con una estimación aproximada, esto supone: 12–16 horas de pérdidas por temporada y 10–12 mil rublos en costos directos,
si consideramos el costo promedio por hora de los empleados en 500 rublos.
 
Parece poco…
Aquí es donde las empresas suelen perder millones.
Grano a grano, la gallina llena el buche, pero todo el patio está lleno de mierda.
 
Porque el dinero no se escapa por un solo agujero grande.
La mayoría de las veces se va por 100 pequeños «así se dio», «estamos acostumbrados».
 
✅ Solución:
¿Entregar al administrador de una vez 1000 pulseras para guardar en la caja fuerte y reponerlas con un control más general? ¡Listo! Sin el espectáculo semanal llamado «acta de entrega de pulsera de silicona».
 
Lo más caro en estas historias ni siquiera es el tiempo.
 
Lo más caro es la costumbre de considerar la idiotez como normal, si alguna vez se incorporó al reglamento.
 
🙏 ¿Está seguro de que sus procesos no son un caos caramente disfrazado?
 
Para eso se necesita un experto externo, un observador: un business tracker. Él ayuda a ver las docenas de pequeños agujeros por donde se escapan millones cada año.
A menudo, el negocio no necesita buscar nuevos ingresos, sino dejar de desperdiciar dinero en cosas que nadie necesita y que no tienen sentido. Y el tiempo libre y los recursos ya son mucho más fáciles de convertir en nuevo dinero.

Stas Yesenin – business tracker, especialista en marketing anticrisis.
@EseninSA