El festival es uno de los formatos más exitosos de la vida cultural veraniega.

Un buen festival no funciona como un evento aislado, sino como un entorno cultural temporal: en él, la música convive con conferencias, el arte contemporáneo con la historia urbana, la literatura con la conversación pública, y la cocina local y el espacio se convierten en parte de la experiencia tanto como el escenario o la exposición.

En las tarjetas — varios festivales de este verano que muestran cuán diversos pueden ser estos recorridos (y dónde aún se pueden comprar entradas).