Este jueves, 23 de julio, llega a los cines otro estreno divertido.
«Los días de Sakamoto» es ese raro caso en que la película advierte honestamente al espectador: no esperes significado, solo relájate y disfruta. ⠀
Imagínate a John Wick que se jubiló, abrió una tienda de comestibles, formó una familia y… ganó notablemente peso. Más o menos así es Taro Sakamoto, un legendario asesino a quien todo el mundo criminal temía. Pero por amor dejó atrás su oscuro pasado. Sin embargo, como suele pasar, de ese trabajo solo se sale muerto: ponen una recompensa de mil millones de yenes por su cabeza, y ahora Sakamoto se ve obligado a defenderse de un flujo interminable de sicarios, tratando de no matar a nadie (su esposa se lo prohibió) y al mismo tiempo conservar su nueva vida pacífica.
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El director Yuichi Fukuda filma una película de acción absurda que no intenta ser inteligente, y en eso reside su principal fortaleza: en lugar de una trama enrevesada y diálogos profundos, al espectador le espera un caleidoscopio de peleas increíblemente ingeniosas, donde el legendario asesino lucha contra sus oponentes con gafas, clips de oficina e incluso juguetes de supermercado, cumpliendo estrictamente la promesa hecha a su esposa de no matar a nadie. ⠀
Ryo Meguro equilibra brillantemente entre la imagen de un gordito torpe y una máquina mortal, y su transformación provoca risas genuinas en las escenas más inesperadas. La coreografía de acción, aunque peca de CGI evidente, es tan ingeniosa y dinámica que rápidamente dejas de prestar atención a las convenciones, y el absurdo cómico junto con las nostálgicas referencias a las películas de acción icónicas de los 90 convierte la visualización en una aventura ligera y despreocupada.
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Por supuesto, este cine no es para todos: si buscas psicologismo o realismo, «Los días de Sakamoto» te parecerá basura vacía y estúpida, pero si estás dispuesto a desconectar la lógica y simplemente disfrutar de lo que sucede, la película te regalará una hora y media de diversión chispeante, donde el protagonista, con rostro impasible, se deshace de un ejército de sicarios mientras logra ahorrar en la compra para la cena familiar. ⠀⠀⠀
Es una atracción pura y sin adulterar, que no se avergüenza de su estupidez y la convierte en su principal atractivo: quizás precisamente en esa ligereza reside su encanto.
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