
Después de más de 1️⃣5️⃣ años enseñando canto, he realizado varios cientos de diagnósticos y puedo decir con seguridad que entre quienes estudian canto, hay más personas que creen que cantan peor de lo que realmente son, que quienes sobreestiman sus habilidades.
¿Dónde está ese límite entre la autocrítica que consume recursos y la autocrítica saludable que motiva el crecimiento y el desarrollo?🤔
Mi estudio de diversas áreas de la pedagogía indica que durante las clases de canto es correcto centrarse en lo que sale bien: esto desencadena ciertos procesos neuroquímicos que permiten mantener el interés y la motivación para seguir practicando.
Aunque conozco profesores que critican constantemente e incluso gritan a sus alumnos☹️
Sin embargo, fijarse en los resultados positivos no significa alabanza infinita e infundada ni ausencia de crítica.
En primer lugar, alabar al alumno sin motivo es una historia extremadamente desventajosa para el profesor que quiere ver el resultado del trabajo conjunto, ya que refuerza patrones de comportamiento no deseados. Por eso, si elogio a alguno de mis alumnos, siempre es 100% merecido⭐️
Y en segundo lugar, sin retroalimentación tampoco hay crecimiento, solo hay que darla de forma efectiva.
A menudo me gusta usar el sistema SCS, lo explicaré con el ejemplo del trabajo en una canción:
S (Stop) — qué es lo que más ha perjudicado la interpretación de la canción y en qué hay que centrarse más en la siguiente repetición.
C (Continue) — qué ha salido excelente y hay que trasladarlo a la siguiente repetición.
S (Start) — qué ha faltado en la interpretación, qué hay que intentar añadir.
Al dar retroalimentación según este esquema, logramos centrar la atención en lo que realmente importa al trabajar la canción💙
Comentarios
0Aún no hay comentarios.