Las sanciones no son un obstáculo: cómo Alfa-Bank congeló $142 millones en las BVI

Un caso raro en el que las sanciones no se convirtieron en un obstáculo insuperable para el acceso a la justicia. La apelación del Tribunal Supremo del Caribe Oriental permitió a Alfa-Bank continuar su demanda contra la empresa Kipford Ventures, registrada en las Islas Vírgenes Británicas. Además, el tribunal congeló los activos de la empresa por $142 millones.

La historia comenzó en 2017, cuando el banco otorgó un préstamo de $140 millones al empresario Dmitry Usanov para la compra de una mina de carbón a los hermanos Ananyev. Dos años después, la mina quebró y el banco sospechó que la transacción no era tan transparente como parecía. Usanov supuestamente dio garantías falsas sobre la calidad del activo, y los Ananyev y Kipford podrían haber estado involucrados en una conspiración. $48 millones del crédito fueron a parar a las cuentas de Kipford. Así que el banco presentó una demanda en el Tribunal Superior de las BVI, solicitando la congelación de los activos de la empresa.

Pero la primera instancia denegó la demanda, citando el estatus sancionado de Alfa-Bank. El tribunal decidió que incluso si se emitiera una decisión positiva, no se ejecutaría debido a las sanciones. El procedimiento del caso fue suspendido. El banco no se rindió y apeló esta decisión.

La apelación se puso del lado del demandante. Los jueces señalaron que la suspensión indefinida del procedimiento viola el derecho de acceso a la justicia. Se refirieron al reglamento británico sobre sanciones, que permite emitir una decisión judicial a favor de personas sancionadas si obtienen una licencia especial para su ejecución. Además, la apelación destacó que en la etapa de medidas cautelares no es necesario demostrar que el caso se ganará con una probabilidad superior al 50%.

En última instancia, a Kipford Ventures se le prohibió disponer de sus activos sin el consentimiento del banco, y los propios activos fueron congelados por $142 millones. Este caso demuestra que incluso en condiciones difíciles de presión de sanciones, se puede lograr la protección de los propios intereses en jurisdicciones extranjeras. Lo principal es conocer los instrumentos legales y estar preparado para disputas prolongadas.