Empresas de IA como entidades legales independientes: el experimento de Delaware

En Delaware, un estado que durante mucho tiempo se ha convertido en la meca para los negocios, se ha propuesto crear un nuevo tipo de entidad legal: la Artificial Intelligence Company (AIC). En estas empresas, las decisiones clave de gestión no las tomará un humano, sino un agente de IA. Esto no es ciencia ficción, sino una iniciativa legislativa muy concreta.

La AIC obtendrá plena personalidad jurídica: podrá celebrar contratos, poseer propiedades, presentar demandas y ser demandada. Pero hay un matiz: estas empresas solo podrán operar dentro de un sandbox regulatorio, un entorno de pruebas legal experimental. Durará 30 meses y, fuera de él, la actividad de la AIC será imposible.

¿Por qué es importante? Los agentes de IA ya se están convirtiendo en parte de la economía de agencia. Escriben cartas, procesan datos, toman decisiones, todo basado en algoritmos. Sin embargo, la falta de una forma legal hace que sus acciones sean legalmente difusas. El proyecto de ley propone encuadrarlas en un marco claro para que la responsabilidad sea rastreable. Por ejemplo, si un agente de IA celebra un contrato desfavorable, la responsabilidad recaerá en la AIC, no en el propietario del sistema.

Por supuesto, no es una libertad incondicional. Cada AIC debe tener al menos un participante, una persona física o jurídica, que sea responsable de la capitalización. Si la empresa está infracapitalizada o está involucrada en fraude, la responsabilidad limitada no se aplica. Es un intento de evitar abusos.

La idea ya está generando interés. En el horizonte hay protocolos de pago y redes para agentes, bases de datos de decisiones judiciales para su funcionamiento, incluso un mercado potencial de servicios legales para la IA. Pero por ahora es un paso cauteloso que muestra cómo podría ser el futuro. No se descarta que otros países comiencen a reconocer la personalidad jurídica de los agentes de IA, y los abogados tendrán que lidiar con contratos celebrados no por humanos, sino por máquinas.