Todo álbum decente tiene una introducción, y esta reseña también la tendrá. La tercera temporada de «Entrevista con el vampiro» ha sido renombrada como «El Vampiro Lestat», y es un movimiento lógico. Durante dos temporadas seguidas, Louis contó la historia de este personaje, con su resentimiento, su dolor, su versión de la verdad. Ahora Lestat ha tomado el micrófono (literal y metafóricamente) en sus manos, ha formado una banda de rock y se ha ido de gira para demostrar a todos que esta es SU historia. El resultado es ruidoso, caótico, pero imposible de dejar de ver.
De qué va todo esto

Formalmente, esta temporada podría calificarse como un biopic de una estrella de rock con toques de motivos vampíricos y efectivas sesiones de terapia. Lestat (Sam Reid) forma una banda, hace giras y, de paso, concede entrevistas sinceras al periodista Daniel Molloy (Eric Bogosian) para un documental. En paralelo, aparece en escena la madre de Lestat, Gabrielle (Jennifer Ehle), y en algún lugar al fondo se vislumbra una sociedad secreta que vigila a los vampiros tan de cerca como los paparazzi a las estrellas del pop.
Lista de canciones de la temporada (podríamos decir reseña, pero es lo que hay)
01. «Carisma como forma de desastre natural» — ★★★★★
_(al margen: SUBRAYAR DOS VECES)_

Sam Reid no interpreta a un vampiro encantador; hace que todo el plano le obedezca, como si no pudiera ser de otra manera. Es una insolencia de primera categoría. Entra en una habitación y la atención de la cámara, de los compañeros de escena y, por qué no decirlo, del espectador, pasa automáticamente a ser de su propiedad. Y cuando empieza a cantar, te deja sin aliento.
02. «Cronología contada en estado de alteración» — ★★★☆☆

Pero aquí es donde uno quiere agarrar la serie por las solapas y preguntar: ¿qué fue eso? Los saltos en la línea temporal se han vuelto aún más bruscos que en temporadas anteriores, y si antes funcionaban como un recurso que daba profundidad a la historia, ahora en algunos momentos se convierten en una confusión descarada.
Seguir la trama a veces es tan «agradable» como leer un libro al que alguien ha desordenado las páginas.
03. «Una imagen por la que se puede perdonar todo lo demás» — ★★★★★

El vestuario, la iluminación, el trabajo de cámara: todo parece filmado simultáneamente para un videoclip de la transición de los 80 a los 90 y para una sesión de fotos de glam rock que luego se discutiría durante una semana en foros temáticos, como se analizan los looks en la Met Gala.
Aquí dan ganas de pausar constantemente, solo para apreciar cómo brilla a la luz el último atuendo de Lestat o cómo está montado el nuevo número musical.
04. «Mamá ha llegado y todos se sienten incómodos» — ★★★★☆

La aparición de Gabrielle es la mejor incorporación al reparto de toda la temporada (¡y eso que aquí también nos presentan a la mismísima Reina de los Condenados, a la que se dedicará la próxima temporada!). Ella sola logra lo que nadie más puede: mirar a Lestat no como a una leyenda o un monstruo, sino como a un chico herido que ha pasado demasiado tiempo interpretando a otra persona. Es una pena que esta línea haya recibido menos tiempo del que realmente merece. Sin embargo, este arco es extremadamente antinatural, por lo que ahuyentará a muchos espectadores incluso en la forma presentada.
05. «Demasiadas cosas a la vez, bienvenidos a mi cabeza» — ★★☆☆☆

Aquí hay que admitir algo desagradable: en siete episodios han metido contenido suficiente para un par de temporadas. La sociedad secreta, las giras, el drama familiar, la confesión psicológica: cada línea está perfectamente pensada por sí sola, pero juntas no dejan de darse codazos por un lugar en el escenario, y a alguna de ellas le acaba cayendo un golpe en la nuca, como en la multitud de un concierto con miles de asistentes.
Canción final: veredicto del autor

Si esto fuera un álbum, lo calificaría de genial en su absurdez: la mitad de las canciones dan ganas de poner en bucle y escuchar hasta la saciedad, y la otra mitad claramente se terminó en el estudio a base de bebidas energéticas a las cuatro de la madrugada. Pero es precisamente en esa aspereza donde reside un encanto vampírico honesto: la temporada no teme ser DEMASIADO ruidosa, DEMASIADO hermosa y DEMASIADO enrevesada a la vez, y por eso dan ganas de volver a verla de inmediato, incluso maldiciendo a los creadores por los mareos constantes.
Os recomiendo verla no como una serie, sino como un concierto o una ópera rock. No intentéis descifrar cada nota a la primera, simplemente dejaos llevar por la corriente de esta energía desenfrenada. Será todo un viaje.
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