El final feliz es cómodo, pero no siempre honesto. Hay series donde los creadores llegan hasta el final y dejan al espectador a solas con la sensación de que la justicia no alcanzó a nadie: ni a los buenos, ni a los malos, ni al espectador que esperaba poder apostar por alguien. Aquí van cinco de esas historias: desde un desastre tecnológico real hasta un melodrama coreano de venganza, después del cual ya no quieres confiar en nadie.
«Chernóbil» (Chernobyl, 2019)
La miniserie de HBO de 2019 narra el accidente real de Chernóbil, y su final no deja espacio para el consuelo. El científico Valeri Legásov logra sacar a la luz la verdad sobre las causas de la catástrofe, pero el sistema soviético hace todo lo posible para que esa verdad nunca se escuche públicamente. Sus testimonios no llegan a los informes oficiales, le prohíben hablar sobre Chernóbil y le privan de la posibilidad de trabajar en su especialidad.
Al director de la central y a los ingenieros se les juzga y se les envía a campos, pero la serie muestra claramente que no se trata de un triunfo de la justicia, sino de la búsqueda de culpables convenientes. En los planos finales, los autores muestran fotografías y crónicas de los verdaderos participantes en los hechos y recuerdan que las consecuencias del accidente se siguen sintiendo hoy. Aquí no gana nadie: ni los que ocultaron la verdad, ni los que la persiguieron a costa de su propia vida.
«Objetos afilados» (Sharp Objects, 2018)
En el final de la miniserie de HBO basada en la novela de Gillian Flynn, la policía arresta a la madre de la protagonista, Adora, por envenenar a sus propios hijos. Parece que el mal ha sido castigado y que Camille y su hermana Amma pueden empezar una nueva vida.
Pero en las escenas posteriores a los créditos se descubre que la verdadera asesina de las niñas del pueblo no era Adora, sino la joven Amma, que se deshacía de sus víctimas por celos, incluida una nueva amiga en otra ciudad. El final no le da al espectador ningún punto de apoyo: la madre resulta ser un monstruo, pero no el monstruo que se esperaba; la hermana salvada es una asesina de sangre fría; y Camille se queda a solas con un descubrimiento que destruye todo en lo que intentaba creer.
«La vida en el matrimonio» (Bubuui Segye, 2020)
El drama coreano de 2020 «La vida en el matrimonio» (en original Bubuui Segye, también traducido como «El mundo de la pareja casada») se convirtió en un fenómeno cultural gracias a la historia de venganza de una esposa engañada contra su marido infiel. Hacia el final, la protagonista Song U consigue formalmente lo que quería: la reputación y la carrera de su marido Tae O quedan completamente destruidas, y su segundo matrimonio también se derrumba.
Pero esta victoria no trae alivio: el drama formula directamente su idea de que en este matrimonio no hubo ganadores. Tae O lo pierde todo y se queda solo; su nueva esposa paga por confiar en un hombre que no tenía nada que ofrecer; y el hijo de la pareja, desesperado por la guerra de sus padres, simplemente desaparece, y su destino queda en gran parte abierto.
«Linaje» (Bloodline, 2015-2017)
La serie de Netflix construyó durante tres temporadas la historia de una familia que oculta la muerte de uno de los hermanos, y en el final la elección se deja literalmente a mitad de frase. El hermano mayor, John, se acerca al hijo del fallecido Danny para finalmente contarle la verdad sobre su padre, y la serie se corta sin mostrar esa conversación.
En tres temporadas, la familia Rayburn ha logrado construir una pirámide entera de mentiras y otro asesinato encubierto, poniendo a un inocente en el punto de mira. Formalmente, John sale de la historia «limpio», pero psicológicamente sigue siendo rehén de su propia mentira, y toda la familia es rehén de un secreto que ahora nunca se contará por completo.
«True Detective» (True Detective, 2015), temporada 2
La segunda temporada de la antología de HBO reunió, al parecer, la peor estadística de muertes de protagonistas de toda la serie: el policía Paul muere por una bala de un colega corrupto, el detective Ray muere en el bosque sin saber que su mensaje de voz a su hijo nunca llegará, y el capo criminal Frank muere en el desierto, apuñalado por un traje.
La justicia no ha triunfado para nadie. La corrupción en el pueblo de Vinci no ha desaparecido, los bandidos mexicanos se van con una bolsa de dinero, y la superviviente Ani simplemente entrega los documentos a una periodista, no porque crea en el cambio, sino porque ya no puede cargar con ese peso.
Estas cinco historias tienen algo en común: los autores se negaron a darle al espectador un premio de consolación. Nadie se salva por completo, ninguna elección moral se ve recompensada, y la única verdad que se puede extraer del final es que a veces el drama es más honesto cuando no intenta fingir que alguien ha ganado.
Comentarios
0Aún no hay comentarios.
Inicia sesión para participar en la conversación.