El regreso del comisario Maigret al cine, la supervivencia de los pasajeros de un avión entre tiburones con Aaron Eckhart y un nuevo body horror al estilo de «La sustancia». Contamos qué se puede ver en los cines este fin de semana.
«Come. Reza. Adelgaza» (Saccharine)
Una joven llamada Hana (Midori Francis) es estudiante de medicina. En los descansos entre conferencias y prácticas, como la mayoría de sus compañeros, pasa el rato en las redes sociales y sueña con un cuerpo perfecto. Un día encuentra una receta para adelgazar al cien por cien, pero para ello hay que usar las cenizas de los muertos. Hana decide experimentar, y después su vida se convierte en una pesadilla.
Otro body horror que repite las ideas de «La sustancia» de Coralie Fargeat ha llegado a los cines. La película está dirigida por la realizadora australiana Natalie Erika James, que antes había estrenado la aceptable «El apartamento 7A», un oscuro precuela de «La semilla del diablo» de Roman Polanski. A juzgar por sus ambiciones, James claramente apunta a la primera división del terror, y parece que lo consigue. La prensa quedó impresionada por la viscosa ansiedad y los antagonistas visualmente repulsivos, pero la trama difusa y el ritmo irregular no permitieron que la película alcanzara su potencial declarado.
«Choque del vuelo» (Deep Water)
El copiloto de un avión que cubre la ruta Los Ángeles-Shanghái, Ben (Aaron Eckhart), se ve obligado a realizar un aterrizaje de emergencia directamente en el océano. En el accidente sobreviven varias personas, incluido el propio Ben, pero la fauna local está repleta de tiburones sanguinarios, y el feliz rescate se convierte en una nueva catástrofe.
El veterano del género de acción Renny Harlin, cuyos mejores años fueron «La jungla 2» y «Largo beso para dormir», sigue rodando activamente incluso a una edad avanzada. En los últimos años ha estrenado la trilogía «Los extraños» y luego «El albañil» con Aaron Eckhart. En «Choque del vuelo» vuelve a abordar el tema de los tiburones, ya conocido por su «Profundo azul», pero esta vez lo combina con la idea de una «catástrofe dentro de otra catástrofe». Desgraciadamente, la mano segura esta vez ha fallado al veterano director: la película cojea en todos los aspectos, y los efectos visuales inexpresivos y los tiburones mal diseñados se convierten en el ancla que finalmente hunde la película.
«Última frontera» (Lucky Strike)
Operación de las Ardenas. El oficial estadounidense John Castle (Scott Eastwood) está gravemente herido y aislado de las fuerzas principales por el enemigo. De todo el pelotón, solo él sigue con vida. Su única oportunidad es llegar hasta los suyos, confiando únicamente en un viejo radiotransmisor. Por delante, un peligroso camino a través de territorio enemigo, donde cada paso puede ser el último.
El director Rod Lurie, que ha rodado «Última frontera», lleva mucho tiempo trabajando estrechamente con el tema militar, explorando su lugar en la historia estadounidense. A sus espaldas tiene «El puesto avanzado», «Perros de paja», «Infierno sobre ruedas»: todas son películas de género sólidas y dignas, de las que el realizador puede estar orgulloso. El papel principal en «Última frontera» recayó en Scott Eastwood, cuyo parecido con su padre y su naturalidad con el uniforme militar se convirtieron en un indudable acierto actoral.
El guion corrió a cargo de Mark Friedman, conocido por películas como «Escuadrón Lafayette» y «La chaqueta». Lurie, como es su costumbre, no creó el producto de la nada, sino que contó con expertos militares y pasó horas estudiando crónicas de la Segunda Guerra Mundial. Lo que al final le ha salido mejor, si la preparación meticulosa o la plasmación en pantalla, se puede valorar en la gran pantalla.
«Maigret y el asesinato en la alta sociedad» (Maigret et le mort amoureux)
El apartamento parisino de un ex embajador se convierte en escenario de un crimen, y el comisario Maigret (Denis Podalydès) tendrá que desentrañar una madeja en la que se entrelazan los destinos de la aristocracia francesa. Tras el brillo exterior y la impecable reputación del difunto se revelan intrigas amorosas, guerras de dinero y viejos secretos que muchos preferirían dejar en el pasado para siempre.
El regreso del comisario Maigret a la gran pantalla parece casi un hallazgo arqueológico: han sacudido el polvo de un detective antiguo, lo han refrescado y lo han sacado a la luz. La última adaptación, con Gérard Depardieu en el papel principal, se estrenó en 2022, y desde entonces el inspector del muelle de Orfèvre ha tenido tiempo de echar de menos al público. A lo largo de los años lo han interpretado Charles Laughton, Jean Gabin y, en el cine soviético, Boris Tenin y Armen Dzhigarkhanyan. La nueva película «Asesinato en la alta sociedad» confía el papel a Denis Podalydès.
En una época de fascinación general por el whodunit, el regreso del detective de culto no parece un gesto nostálgico, sino un paso totalmente oportuno. Aunque para algunos estas historias sean lecturas de quiosco olvidadas hace tiempo, y la generación más joven ni siquiera haya conocido su antigua popularidad. Sin embargo, la aparición de Maigret en la pantalla lo iguala en derechos con Benoit Blanc y vuelve a calentar al público hacia un género en el que lo principal no es el arma, sino la lógica.
¿Y vosotros, qué vais a ver al cine este fin de semana? ¡Compartidlo en los comentarios!
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