Las gotas y aerosoles nasales vasoconstrictores pueden causar adicción. Con el uso frecuente, los vasos sanguíneos dejan de reaccionar normalmente y sin el aerosol se vuelve difícil respirar. Con el uso prolongado, aumenta el riesgo de alteraciones en el funcionamiento del corazón, taquicardia y aumento de la presión arterial. Los médicos recomiendan no usar estos productos por más de 10 días seguidos.

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