El sábado estuve en el salón del vino de RBC. En resumen: la regla principal del mercado vinícola ruso sigue funcionando con un 99% de precisión: por el vino ruso bueno y comprensible en precio/diseño/ organoléptica, hay colas de quienes quieren ponerlo en su estante/menú, y por el no tan bueno, no hay colas.
Pero no todos conocen esta regla, créanme.

Lo que más me alegró es que, un año después de salir al mercado, algunos pequeños productores empiezan a ser reconocibles; personalmente, estoy muy contento por Domaine Bonamy.
Conocí a Alla Bonamy por casualidad: tenía una reunión con un viticultor de Crimea y ella pidió acompañarlo para "escuchar"; al final, con ese viticultor nunca empezamos a trabajar, pero con Alla sí trabajamos 🍷
Parece que hace un año fuimos los primeros en decidir poner el vino de la familia Bonamy en nuestro estante; un año después, no solo nosotros lo vendemos, y sus vinos están incluso en algunos restaurantes emblemáticos 🔥

Los vinos de Alla y Sylvain Bonamy envejecen muy bien: el Riesling ha desarrollado notas bencénicas, y el Pinot Noir es una superestrella.

En la etiqueta del Riesling y el Pinot Noir aparece el perro Malbec, la mascota de la familia (¡guau!).

Además, todavía tenemos el mejor precio del mercado: Riesling a 2490 rublos y Pinot Noir a 2790 rublos, pero no quedan muchas existencias a este precio, así que si les interesa, escriban en los comentarios y les indicaré dónde comprar.

Esa es la historia.