

«¡Qué glorioso bekesha tiene Iván Ivánovich! ¡Excelentísimo! ¡Y qué pieles! ¡Ay, caramba, qué pieles! ¡Grises con escarcha! ¡Apuesto lo que sea a que nadie tiene unas así! Mírelas, por Dios, de lado cuando habla con alguien. ¡Delicia! Indescriptible. Terciopelo. Plata. Fuego. ¡Dios mío! San Nicolás, santo de Dios. ¿Por qué yo no tengo un bekesha así?»
Así Nikolái Gógol, a quien le gustaba lucir atuendos extraños, describe con evidente placer la ropa de Iván Ivánovich. Y su moda no es solo masculina. El escritor también conocía los vestidos femeninos. En el artículo cuentan por qué Gógol inventaba colores que no existen y cómo Iván Bunin se burlaba de una de sus pasiones.
@newsVelikyNovgorod53
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