El offline es romántico. Exactamente hasta que empiezas a contar los gastos.

▫️ Tiempo de viaje.
▫️ Dinero en transporte.
▫️ Nervios por los retrasos.
▫️ Alumnos a los que simplemente no se puede llegar.
▫️ Cuadernos que siempre se pierden.

¿Te suena familiar?

El online lo borra todo con un solo movimiento.

Sin geografía. Sin atascos. Sin papeleo.
Solo enciendes el ordenador y trabajas con quien quieras y desde donde quieras. ¿Suena como un sueño?

Pero hay un detalle.

El sueño se desvanece contra la realidad si bajo el capó tienes un zoológico de servicios. Donde una pestaña es para la pizarra, otra para los exámenes, otra para los deberes y otra es una hoja de cálculo de Google con el rendimiento académico, donde los alumnos siempre lo estropean todo.

Por eso lo hicimos de otra manera.

Todo lo que necesitas para la clase — pizarra, exámenes, diario y deberes — ya está en un solo estante. Simplemente entra y da la clase.