









Una decisión muy arriesgada: abrir una vinoteca en el segundo piso con una escalera de caracol así.
Y sobre el bar en sí: un lugar agradable y con ambiente, menú pequeño, aperitivos sabrosos y pan.
No hay una carta de vinos fija, pero te recomendarán según tus preferencias.
O haz como yo, pide permiso para hurgar en la nevera por tu cuenta 🤌
La selección consiste principalmente en biodinámicos, pero también hay vinos más "tranquilos".
Los precios, por cierto, tampoco los dice nadie, pero todo está entre 800 y 1200 rublos por copa, lo que es mucho para los estándares mundiales (para vinos de este nivel), pero, lamentablemente, es la base para Moscú.
Toda la industria está rehén de los altos aranceles e impuestos especiales, los costos de cumplimiento normativo, y la hostelería y el comercio minorista de Moscú están sujetos a una carga de alquiler adicional que ya no encaja en ninguna economía razonable y es notablemente más alta que en ciudades con mayor poder adquisitivo y consumo de vino.
Pero en general, el lugar es bastante Wine Friendly, puedo recomendarlo moderadamente.
📍Segundo piso
📍Bulevar Chistoprudny, 23 st2 (piso 2, entrada a través del café Poluden).
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