El 8 de marzo terminé en el hospital… con mi hija menor.

Los primeros días me sentía muy incómodo. Otra rutina, análisis constantes, ese ambiente hospitalario… comida de la que es difícil disfrutar.

Y todo coincidió… con mi cumpleaños. No es el escenario más festivo.

Los primeros días me sorprendía pensando de manera bastante sombría. Pero en algún momento recordé que tenía en mi teléfono un libro de PNL. Y hay un principio que me llamó la atención:

«El mapa no es el territorio.»

Es decir, cómo percibimos la situación es solo nuestra interpretación, no la realidad en sí.

Empecé a hacer un ejercicio simple: buscar otro «mapa» de esta situación.

Y de repente resultó que esta historia tiene muchos aspectos positivos.

Por primera vez en mucho tiempo dormí bien.
Pasé mucho tiempo con mi hija, simplemente a su lado, sin prisas.
Leí un libro nuevo y estudié ideas interesantes.
Incluso seguí trabajando con clientes.

Y en algún momento me sorprendí pensando: la misma situación… pero se siente completamente diferente.

A veces no cambia la vida.
Cambia el mapa a través del cual la miramos.