Por supuesto, durante esa guerra, no solo las instalaciones fijas sufrieron ataques aéreos y de misiles. Así, por ejemplo, el 6 de diciembre de 1985, durante un bombardeo más del mayor terminal petrolero iraní, ubicado en la isla de Kharg, el petrolero Nova, cargado con petróleo pesado iraní, chocó con el petrolero Magnum, que estaba descargando. Como resultado de la colisión, 70 000 toneladas de petróleo se vertieron en las aguas del golfo, convirtiéndose en el segundo mayor derrame de petróleo de la guerra Irán-Irak. La llamada «guerra de los petroleros» no fue objeto de la filatelia, sin dejar tras de sí ni sellos, ni sobres de primer día, ni matasellos especiales. Quizás se deba a que tanto Irán como Irak habrían tenido dificultades para presentarse como el lado justo y la víctima, ya que tanto la aviación como la flota de ambos países participaron activamente en ataques contra petroleros e infraestructura petrolera del otro.