La crisis terminó en 1953 después de un golpe de estado que derrocó al gobierno de Mosaddeq. Tras estos eventos, aunque la nacionalización no fue revertida, la gestión de las exportaciones de petróleo fue transferida a un consorcio internacional de empresas occidentales, en el que participaban corporaciones petroleras británicas y estadounidenses. Formalmente, la industria petrolera permaneció nacionalizada, pero las empresas extranjeras recuperaron un papel importante en su gestión.

Después de la creación del consorcio, la extracción de petróleo y el funcionamiento de la refinería se restablecieron gradualmente. Los especialistas extranjeros regresaron, comenzó la modernización de los equipos y la restauración de la infraestructura. A finales de la década de 1950, la planta volvió a ser uno de los mayores centros de refinación de petróleo de la región. Abadán recuperó gradualmente su importancia como el principal centro de la industria petrolera de Irán y un importante puerto de exportación en el Golfo Pérsico.