En la segunda mitad del siglo XX, el destino de Abadán estuvo estrechamente ligado a las convulsiones políticas de la región. La industria petrolera siguió desempeñando un papel clave en la economía del país, pero la ciudad misma perdió gradualmente su importancia anterior. El golpe más dramático lo asestó la guerra entre Irán e Irak de 1980-1988. Abadán se encontró en la zona de combate, sufrió bombardeos y un largo asedio. La mayor parte de la población fue evacuada, y la refinería de petróleo y la infraestructura urbana resultaron gravemente dañadas.