En el siglo XXI, Irán comenzó a implementar nuevos programas de modernización empresarial. Uno de los proyectos más importantes fue el programa para aumentar la profundidad del procesamiento y la producción de gasolina. Estas medidas fueron especialmente importantes en el contexto de las sanciones internacionales que limitaban la importación de combustible. El desarrollo de capacidades de refinación propias permitió al país reducir su dependencia de los suministros externos.

La empresa mantuvo su importancia como uno de los elementos clave de la industria petrolera de Irán y un símbolo de la recuperación del país después de la guerra devastadora, mientras que la memoria de la defensa de Abadán sigue siendo una parte importante de la identidad histórica iraní. En el discurso oficial de la "defensa sagrada", la ciudad es mencionada a menudo como uno de los símbolos de resistencia y resiliencia.