Sí, ciertamente funciona de manera divertida. Tú, en apariencia, ya lo has imaginado todo en tu cabeza, ya lo has planeado todo, has empezado a hacer algo. Llega el momento de contarle a alguien sobre esta idea tuya. Y además, públicamente. Así, en internet.

Entonces, da un miedo terrible. Bueno, es interesante, si no te miras a ti mismo en la cámara, entonces no da tanto miedo. Pero aún así, hay que publicarlo para que alguien lo vea, diga qué tontería se te ocurrió, o te felicite, o algo más. Realmente, cuando llega el momento de tomar el teléfono, apuntarlo hacia ti, presionar grabar y empezar a hablar, hasta el estómago se te encoge. Aquí es donde comienza la verdadera procrastinación.

Inmediatamente piensas que hoy no te ves bien, no te has afeitado, la ropa está sin planchar, sucia. No tengo micrófono. ¿Dónde grabar? ¿Dónde tengo que hablar para que esté en silencio? ¿De qué hablar?

Como si aún no estuviera listo. Es divertido observar estas cosas en uno mismo.