Se me ocurrió una buena tesis para cualquier emprendedor: "Cualquier idea genial de producto suele estar simplemente mal desarrollada". Esto ocurre por simplificar: no consideramos muchos detalles, olvidamos las complejidades, aceleramos los procesos en nuestra mente y, sobre todo, ajustamos la idea a patrones conocidos y exitosos. Creemos que, al lanzarla, todo saldrá según lo planeado. Pero ya al plasmar el modelo de negocio en papel se revela la inviabilidad de la idea. Cada startup es único y no se puede encajar en patrones con un 100% de certeza.

Como ejemplo, todos conocemos el famoso ciclo de desarrollo tecnológico de Gartner. Dice que todas las tecnologías suben lentamente durante mucho tiempo, luego hay un gran hype, luego la realidad rompe los sueños, y luego una adopción estable. Pero no es así: hasta llegar a la adopción estable, esas montañas rusas pueden durar décadas. Lean sobre la IA con sus múltiples hypes después de cada victoria en ajedrez, y luego la muerte de las tecnologías, o el primer casco de VR en 1962 y el hype de esa época.