
Una de las soluciones para combatir las fugas fue la tecnología propuesta por John Mayo para fabricar barriles sin usar remaches. Según la patente, se cortaban finas láminas de una tabla o tronco, que luego se pegaban en varias capas de modo que las juntas de las direcciones individuales quedaran en cruz o en diferentes direcciones. Sobre cada capa se aplicaba previamente cemento o un material similar. El material resultante era adecuado para la fabricación de diversos productos y estructuras. En el texto de la patente, John Mayo menciona «casas, botes, barcos, tanques, revestimientos de suelos, tuberías [la sección de dicha tubería se muestra bajo la inscripción Fig.1], desagües, colectores, cajas, cajones, barriles [que se pueden encontrar bajo la inscripción Fig.6], aceras, latas de conservas, cubos, baldes, bidones, medidas, queseras, baúles, maletines, diques secos, esclusas para canales, mástiles, largueros, revestimiento exterior e interior de viviendas, tiendas, talleres, almacenes, cercados...» y muchos otros productos que se pueden fabricar con su material.
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