Pero el breve reinado de los barriles de madera en la extracción de petróleo llegaba a su fin. Producirlos era caro y complicado (y los destinados a productos derivados del petróleo requerían un tratamiento adicional), además de que cada vez quedaban menos bosques adecuados. Asimismo, la madera, especialmente cuando está impregnada de líquido, pesa mucho y no está exenta de filtraciones. Cada vez más, las miradas de ingenieros e industriales se volvían hacia el metal.