
El pionero aquí también fue Standard Oil, tomando como base soluciones que ya se habían visto en Europa (el aspecto del barril para transportar glicerina inspiraría también a Nellie Bly, de quien hablaremos más adelante). La idea consistía en fabricar barriles metálicos a partir de láminas de metal remachadas, a las que luego, mediante una máquina especial, se les daba la forma de un barril de madera tradicional. El primer barril de este tipo apareció en el mercado en 1902. Así pues, el problema de la durabilidad y resistencia se resolvió, pero ¿qué hacer con la falta de estanqueidad?
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