
Hubo un experimento en el que a un grupo de personas se les mostraba un video donde dos grupos de personas se lanzaban pelotas de baloncesto. Un grupo vestía camisetas blancas y el otro negras, cada grupo con su propia pelota. Los sujetos debían contar el número de pases entre los participantes de camisetas blancas, en un espacio reducido y con movimiento caótico. La tarea era difícil porque los jugadores se movían rápido y la pelota pasaba constantemente de un equipo a otro. Si se concentraban, la mayoría contaba correctamente. Pero el experimento iba de otra cosa. Resulta que a mitad del video, una persona disfrazada de gorila salía a la cancha, saludaba a la cámara y se iba (Versión del video con un oso). Aparecía durante varios segundos. Los sujetos no lo notaban. Si no tenían la tarea de contar los pases, sí notaban al gorila. Pero quienes no tenían la tarea ni siquiera sabían aproximadamente cuántos pases se habían hecho. La prueba se realizó con varios miles de personas y los resultados se confirmaron en todos.
En mi opinión, este experimento confirma al máximo dos tesis sobre las startups. Primero, que hay que enfocarse. Segundo, que una startup necesita un equipo. Nuestro cerebro funciona de manera que o miramos ampliamente y lo notamos todo, pero sin precisión, ideas ni avances, o nos concentramos en un objetivo específico y pasamos por alto todo lo demás. Una startup no puede permitirse mirar a su alrededor: debe apuntar clara, rápida y precisamente a un punto, y el equipo permite distribuir esos objetivos y comprender bien todo lo que nos rodea si se comparten conocimientos en metas semanales/diarias. Por eso, nos enfocamos en equipo, pero cada uno en lo suyo.
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