Si no le impones ningún requisito, como el tamaño del mercado, el campo de actividad, los recursos iniciales, etc., entonces es muy, muy sencillo. Para empezar, date cuenta: ¿eres pesimista u optimista? Si eres pesimista, simplemente siéntate y piensa en lo que no te ha gustado o te ha molestado últimamente. Solucionar eso será tu startup. A los optimistas les resultará más difícil: tendrán que encontrar a un pesimista y preguntarle qué le molestó hoy.

Me senté a pensar y aquí tienes mi rápida lista de cosas molestas:
- Tapas de café que cierran mal y de forma poco fiable;
- Cuando abres un tarro de salsa en un pedido a domicilio y siempre lo haces por el lado equivocado;
- Sobres de comida para gato que se abren torcidos y manchan las manos;
- Aplicaciones que, incluso con mala conexión a internet, intentan cargar la película o música ya descargada;
- Aplicaciones (Notion) que usan "/ " en el teclado ruso;
- Tener que contar cuántos cafés me he tomado en la oficina para no beber demasiados;
- El cambio constante de modelos en las tiendas de ropa (de temporada a temporada, los mismos vaqueros de diferentes tallas y tejidos);
- Las lentes de las gafas que se ensucian.

Resuelve cualquiera de estos problemas: escríbeme, ya tienes un cliente.