Este efecto de nombre complicado lo hemos experimentado todos. También se le llama "sesgo cognitivo", pero esa expresión tiene un tufillo a pseudociencia, así que lo llamaremos efecto. Si te sucede algo emocional o importante, algo nuevo, lo notarás con mucha más frecuencia en el mundo. Por ejemplo, si compras un coche tú o un amigo, lo verás por todas partes durante un tiempo. Si pasas de Android a Mac o iOS, todos los que te rodean ahora tienen esos teléfonos. ¿Planeas mudarte a otra ciudad? Todos los blogueros en internet se mudan, como tú.

¿Por qué es peligroso? En los negocios, en cuanto empiezas a probar una hipótesis, notarás su confirmación por todas partes si eres optimista, o su refutación si eres realista o pesimista. Y sacarás conclusiones equivocadas.

¿Cómo combatirlo? Solo con decisiones basadas en datos. No solo probamos la hipótesis, sino que definimos de antemano los indicadores que necesitamos y decidimos qué haremos después antes de realizar el experimento. Por ejemplo, antes de una entrevista problemática, decidimos que si obtenemos 7 confirmaciones de cada 10 llamadas, lanzamos una página de aterrizaje y publicidad paga para probar si hay ventas. Y si hay menos confirmaciones, cambiamos el público objetivo y lo probamos de nuevo. Lo importante es que, cuando hayamos realizado 10 entrevistas y obtengamos 6 confirmaciones, no empecemos a negociar con nosotros mismos, sino que sigamos el plan establecido.