Aunque los profesores dicen que hay dos metodologías ágiles de gestión de proyectos: Kanban y Scrum, yo he contado varias más, y cualquiera que busque en Google puede encontrar un sinfín de variaciones. Pero en general destaco 6 metodologías (en la imagen). Entre ellas, 1 es el caos (no usar metodologías), 1 no es ágil (waterfall), y 4 son ágiles.
¿Cuál elegimos para una startup?

Si estás empezando, sois 2-3 personas en el equipo, la mejor opción te sorprenderá: es el Caos, es decir, no usar metodologías. ¿Por qué? Cualquier metodología requiere tiempo para mantenerla sin aportar valor: realizar rituales, crear plantillas, implementar, elegir herramientas, etc. Esto no es necesario al inicio y menos para un equipo pequeño. Actúa en el caos, y tu flujo de trabajo te indicará qué herramientas necesitas.

Si tienes un equipo de 5 personas o más, ya has hecho los primeros prototipos y empiezas a entrar en un proceso de desarrollo continuo, sientes que empiezas a perder tareas y control: es hora de adoptar e implementar metodologías ágiles de gestión de proyectos.

Y waterfall no es para startups en absoluto, ni siquiera lo consideres; lo necesitarás cuando tengas un director de operaciones o un director ejecutivo serio: él ya lo implementará.