"Come, reza, ladra" — una comedia alemana de Netflix que no tienes ninguna obligación de ver. Y aun así, mírala.

Un grupo de dueños de perros neuróticos viaja a las montañas tirolesas para visitar a un legendario "celtólogo" canino y adiestrar a sus mascotas. Las mascotas, como suele pasar, están bien. Con los dueños es más complicado.

Esta película es exactamente lo que promete: sin profundidad, sin revelaciones. Solo gente agradable, perros adorables y montañas como terapeutas. El humor es tonto — de ese que no siempre da risa, pero igual te saca una sonrisa. Y además, Bill Kaulitz como la guinda del pastel.

El efecto terapéutico de la película es moderado, pero después de verla, el mundo parece un poco menos irritante. Quizá sea culpa de los perros. Quizá de las montañas. Lo más probable es que sean solo una hora y media sin noticias sobre nuevas restricciones y guerras.

No es una obra maestra. No es un fracaso. Solo una buena manera de descansar.