
¡Por cierto!
¿Alguien deja propina al revisor del vagón?
No... Porque no está de moda y "no es costumbre".
Y sin embargo, él nos acompaña desde Sochi hasta Moscú, friega los suelos, sirve té y café, cambia la ropa de cama, mantiene el orden, responde a preguntas tontas y repetitivas como "¿cuánto tiempo paramos?" (aunque el horario está en la pared).
Esto, por cierto, es más difícil que traer 2 ensaladas y un menú. Pero el revisor solo recibe ropa sucia y basura después de nosotros, a diferencia de la camarera, que recibe 10 veces al día el 5-10% de la cuenta "de propina".
¡Allí el té es gratis, gente!!
Sed agradecidos por su contribución, no por tradición.
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